La Naturaleza de Cristo

 

 

 

 

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Apéndice "A"

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La naturaleza humana de Cristo significa todo para
nosotros y el tema merece más que una investigación ordinaria.
“Cuando nos acercamos a este tema, haríamos
bien en prestar atención a las palabras habladas por
Cristo a Moisés en el arbusto ardiente, ‘quita tus
zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás,
tierra santa es.’ Debemos venir a este estudio con la
humildad de un aprendiz, con un corazón contrito.
Y el estudio de la encarnación de Cristo es un campo
fértil, que compensará al investigador que cava
profundamente por la verdad oculta.” 1
En Hebreos 2:16 leemos, “Porque ciertamente no tomó
á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó.” Un
análisis rápido de este verso nos puede conducir a
racionalizar que si Cristo tomó la semilla de Abraham, Él
no habría podido ser el segundo Adán. Sin embargo, la familia
humana entera tiene sus raíces en Adán, no en ángeles.
Pablo, quien yo creo fue el autor de ambos Romanos y
Hebreos, nos da otra razón por la que Cristo era el segundo
Adán. Romanos 9:6 dice, no todos los que son de Israel son
Israelitas.” El verso siete dice, “…En Isaac te será llamada
simiente.” Los hijos de Abraham, o su semilla, provendrían
de promesa. En el verso ocho leemos, “…No los que son
hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que
La naturaleza de Cristo / 135
son hijos de la promesa, son contados en la generación.”
Cristo era el Niño de la promesa, el Hijo de Dios. Él, de
necesidad, sería la semilla de Abraham pues Él nació no de
la voluntad de la carne. Juan 1:13. Hay solamente dos
orígenes para el hombre, por la voluntad de la carne o
directamente de Dios. Adán vino directamente de Dios al
igual que el segundo Adán, Jesucristo.
“Cristo no pretendió tomar la naturaleza del ser
humano; Él la tomó verdaderamente. Él poseyó la
naturaleza humana realmente. ‘Por cuanto los hijos
participaron de carne y sangre, él también participó
de lo mismo’. Él era el hijo de Maria; Él era la
semilla de David según la descendencia humana.” 2
Sí, Jesús era verdaderamente un ser humano tanto como
lo era Adán, al que Él había creado. Espiritualmente, Él era
la semilla de Abraham y, carnalmente, la semilla de David.
En Romanos 8:3 Pablo es todavía un poco más específico,
“...Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de
pecado….” El comentario inspirado en este verso dice, “Así
como la imagen [hecha a la semejanza] de la serpiente
destructora fue alzada para sanar al pueblo, un ser ‘en
semejanza de carne de pecado’ iba a ser el Redentor de la
humanidad.” 3 El pueblo de Israel sabía que la serpiente de
bronce no era una de las serpientes ardientes, sino que fue
hecha a la semejanza de ellas. Jesús fue hecho a la semejanza
de sus hermanos. El hombre fue hecho a la semejanza de
Dios, pero él no era Dios.
Ser nacido de la carne, según Jesús cuando él habló con
Nicodemo, era lo que hacía absolutamente necesario tener
un nuevo nacimiento. Juan 3:1-6. Obviamente, hay algo malo
con el primer nacimiento del hombre. “Cristo es llamado el
segundo Adán. En pureza y santidad, conectado con Dios y
amado por Dios, él comenzó donde el primer Adán comenzó.
Él pasó voluntariamente sobre el terreno adonde Adán cayó,
136 / Su Manto O El Mío
y redimió el fracaso de Adán.” 4 Dios debe ser vindicado por
crear al hombre con una naturaleza humana sin pecado
porque fue en esta naturaleza que el hombre fue derrotado.
La pregunta era: ¿Cometió Dios un error al crear al hombre,
o era el hombre responsable de su condición caída? Nunca
ha intentado Dios clamar que la naturaleza humana
pecaminosa, caída, puede ser victoriosa sobre Satanás. Si
eso fuera posible, todo lo que el hombre necesitaría sería un
ejemplo a seguir, no un Salvador que en la cruz del Calvario
“…estaba adquiriendo el derecho a ser abogado de los
hombres en la presencia del Padre.” 5 Jesús debe redimir el
fracaso de Adán, después levantar a todos los hombres que
aceptarían su plan de salvación imputándoles su justicia a
ellos y dándoles una nueva naturaleza con la cual Dios podría
trabajar, porque la nueva naturaleza no odia a Dios. En esto
es que consiste el nuevo nacimiento.
“Mientras que Él estaba libre de la corrupción del pecado,
las sensibilidades refinadas de su naturaleza santa hacían
el contacto con el mal indescriptiblemente doloroso para
Él.” 6 Si la naturaleza de Cristo era santa, obviamente, no
habría podido ser pecaminosa. Esto podía hablarse
solamente de su naturaleza humana porque sus
sensibilidades eran refinadas. En orden de que Cristo
comenzara donde Adán comenzó, por necesidad, tendría
que tener la misma naturaleza humana que Adán tenía
cuando él comenzó su vida aquí en la tierra. “Cristo vino a
la tierra, tomando la humanidad y estando como
representante del hombre, para demostrar en la controversia
con Satanás que el hombre, como Dios lo creó, conectado
con el Padre y el Hijo podría obedecer cada requisito divino.”
7 Su naturaleza tenía que ser probada “como Dios la
creó” en Adán. El primer Adán falló en la prueba, pero el
segundo Adán tuvo éxito y “su naturaleza santa” fue
refinada.
El proceso de refinación y de prueba eran parte de la
edificación del carácter que él debe lograr en favor del
La naturaleza de Cristo / 137
hombre. Su muerte entonces le ganó el derecho de imputar
este carácter a aquellos que creerían en Él y lo aceptarían
como su Señor y Salvador.
Si Jesús heredó una naturaleza pecaminosa, ¿cómo podría
él desarrollar un carácter perfecto? Pablo hace muy claro
que “…la intención de la carne es enemistad contra Dios;
porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.”
Romanos 8:7. “El cerebro es la capital del cuerpo.” 8
Debemos ahora descubrir si el cerebro, o la mente, es
también la naturaleza del hombre. Hay mucho
malentendimiento en esta área. Una declaración clara,
penetrante de la inspiración debe ayudarnos.
“La religión pura tiene que ver con la voluntad.
La voluntad es el poder que gobierna en la naturaleza
del hombre, poniendo a las demás facultades bajo
su dominio. La voluntad no es el gusto ni la
inclinación, sino el poder de decidir, que obra en
los hijos de los hombres para obediencia o
desobediencia a Dios.” 9
No hay duda que las decisiones son tomadas en el cerebro
que es la capital del cuerpo. Hemos aprendido que la voluntad
es el poder que gobierna, o el poder de decidir, que trabaja
en el hombre para la obediencia o para desobediencia.
También hemos aprendido que esta voluntad es el poder que
gobierna en la naturaleza del hombre. Si aceptamos el poder
que gobierna, o el poder de decidir, a ser iguales que el
cerebro, o la mente, que es la capital del cuerpo, tenemos
nuestra respuesta. El cerebro es también la residencia de la
naturaleza del hombre. Como el corazón y la mente son lo
mismo, sucede que cuando recibimos un nuevo corazón,
recibimos una mente, naturaleza y voluntad nuevas.
En cuanto a la mente carnal Pablo dice, “Porque la
intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu,
vida y paz.” Romanos 8:6. Podría ésta ser la razón por la
138 / Su Manto O El Mío
que David exclamó en el Salmo 51:10, “Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro
de mí,” y Pablo también aconsejó a los filipenses, “Haya,
pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo
Jesús.” Filipenses 2:5.
Sí, Jesús tenía una ventaja sobre el hombre pecaminoso,
pero no sobre el cristiano nacido otra vez.
“A través de la victoria de Cristo las mismas
ventajas que Él tenía son provistas al hombre; para
que él pueda participar de un poder ajeno y superior,
incluso ser participante de la naturaleza divina,
por la cual él puede superar la corrupción que está
en el mundo con la lujuria.” 10
La naturaleza determina el carácter que será desarrollado.
Una naturaleza pecaminosa o carnal produce un carácter
pecaminoso o carnal. No puede producir nada más. “La idea
de que solamente es necesario desarrollar lo bueno que existe
en el hombre por naturaleza, es un engaño fatal.” 11
Ahora podemos ver fácilmente porqué el nuevo nacimiento
es esencial en la experiencia de cada hombre. Sin embargo,
Jesús no necesitó ningún nuevo nacimiento porque Él era
“la cosa santa” o el Hijo de Dios desde el principio. Lucas
1:35. Nos hacemos hijos o hijas de Dios con el nuevo
nacimiento. No tuvimos nada que ver con nuestro primer
nacimiento, pero tenemos todo que ver con nuestro segundo
nacimiento. “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que
es nacido del Espíritu, espíritu es.” Juan 3:6
El carácter aceptable a Dios se puede desarrollar
solamente en la naturaleza sin pecado. Jesús, el segundo
Adán, nació con esta naturaleza sin pecado. Debemos nacer
en esta naturaleza sin pecado.
Si la mente carnal, o natural, “…no se sujeta á la ley de
Dios” Romanos 8:7, y la ley de Dios es una transcripción
La naturaleza de Cristo / 139
de su carácter, tenemos un verdadero problema si insistimos
que Cristo heredó una naturaleza pecaminosa.
Cuando Cristo tomó sobre sí los pecados del mundo esto
no le hizo un pecador, porque él hizo esto vicariamente. Él
tomó nuestra naturaleza pecaminosa de la misma manera.
Él tomó toda la debilidad y efectos hereditarios, físicos y
mentales, de modo que mientras que era “sin pecado y
exaltado por naturaleza, él consintió en tomar las cualidades
de la humanidad, para hacerse uno con la raza caída.” 12
Cualidades, se define como “características.” Podríamos
decir que son las características identificables.
¿Por qué es importante que entendamos esto? El plan de
salvación de Dios requiere que el hombre tenga un carácter
perfecto, y él no puede ofrecer esto.
“Era posible para Adán, antes de la caída, conservar
un carácter justo por la obediencia a la ley de Dios.
Mas no lo hizo, y por causa de su caída tenemos una
naturaleza pecaminosa y no podemos hacernos justos
a nosotros mismos. Puesto que somos pecadores y
malos, no podemos obedecer perfectamente una ley
santa. No tenemos por nosotros mismos justicia con
que cumplir lo que la ley de Dios demanda. Mas
Cristo nos ha preparado una vía de escape… su vida
fue impecable. Murió por nosotros y ahora ofrece
quitarnos nuestros pecados y vestirnos de su justicia.
… El carácter de Cristo toma el lugar del vuestro, y
vosotros sois aceptados por Dios como si no hubierais
pecado.” 13
Éste es el trabajo de la justificación el cual es un regalo
a todos los que acepten el plan de Dios.
Nada de esto habría sido posible si Cristo hubiese
heredado una naturaleza pecaminosa. Pero, gracias a Dios,
sucedió y sabemos así que “Sintiendo hacia la iniquidad un
antagonismo que sólo puede existir en una naturaleza pura
140 / Su Manto O El Mío
e inmaculada, Cristo manifestó hacia el pecador un amor
que sólo la bondad infinita pudo concebir.” 14
“La humanidad de Cristo alcanzó las
profundidades mismas de la desdicha humana y se
identificó con las debilidades y necesidades del
hombre caído, al paso que su naturaleza divina se
aferraba del Eterno. Al llevar las culpas de las
transgresiones del hombre, su obra no consistía en
darle a éste autorización para continuar violando la
ley de Dios, lo cual convertía al hombre en deudor
ante la ley, deuda que Cristo mismo estaba pagando
con sus sufrimientos. Las pruebas y sufrimientos
de Cristo habían de impresionar al hombre con la
comprensión de su gran pecado al quebrantar la ley
de Dios, y habían de llevarlo al arrepentimiento y a
la obediencia de esa ley, y a ser aceptado por Dios
mediante la obediencia. Cristo imputaría su justicia
al hombre y así lo elevaría en valor moral ante Dios,
de modo que fueran aceptables sus esfuerzos para
guardar la divina ley. La obra de Cristo era
reconciliar al hombre con Dios mediante la
naturaleza humana del Salvador, y a Dios con el
hombre mediante su naturaleza divina.” 15
Nota: Fue por la humanidad de Cristo que el hombre
debía ser reconciliado con Dios. Romanos 8:7 nos dice,
“…la intención de la carne [naturaleza] es enemistad contra
Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco
puede.” La reconciliación a través de la naturaleza humana
pecaminosa es obviamente imposible. El problema es que
el hombre ha intentado siempre solucionar su problema del
pecado rebajando a Cristo a la naturaleza pecaminosa del
hombre, más bien que permitiendo que Cristo traiga al
hombre de su naturaleza pecaminosa caída con su justicia
imputada para estar en pie en la presencia de Dios con
La naturaleza de Cristo / 141
una nueva naturaleza con la cual Dios pueda trabajar. La
nueva naturaleza no odia a Dios. Sin embargo, la nueva
naturaleza del hombre también debe ser refinada, y ésta es
la obra que la santificación lleva a cabo.
Apenas podemos creer lo que la naturaleza pecaminosa
ha hecho al hombre.
“En la vida de todo hombre se manifiesta el
resultado de haber comido del árbol del
conocimiento del bien y del mal. “Hay en su
naturaleza una inclinación hacia el mal, una fuerza
que solo, sin ayuda, él no podría resistir. Para hacer
frente a esa fuerza, para alcanzar el ideal que en lo
más íntimo de su alma reconoce como única cosa
digna, puede encontrar ayuda en un solo poder. Ese
poder es Cristo.” 16
“Los hijos tienen una herencia de pecado. El
pecado los ha separado de Dios. Jesús dio su vida
para unir con Dios los eslabones rotos. Debido a su
relación con el primer Adán, los hombres sólo
reciben culpabilidad y la sentencia de muerte.” 17
En orden de que Cristo una los eslabones rotos (que
incluye a la familia humana completa), él debe tener una
naturaleza enteramente distinta de aquella con la cual
nacemos.
“El hombre no podía redimir al hombre. Su
condición pecaminosa, caída lo constituiría una
ofrenda imperfecta, un sacrificio de expiación de
menos valor que Adán antes de su caída. Dios hizo
al hombre perfecto y recto, y después de su
transgresión no podría haber ningún sacrificio
aceptable a Dios por él, a menos que el ofrecimiento
hecho fuese superior en valor al hombre como se
142 / Su Manto O El Mío
encontraba en su estado de perfección y de
inocencia” 18
La condición pecaminosa, caída es la naturaleza
pecaminosa, caída Esto es lo que se pasa de una generación
a otra generación. Es esta condición heredada que habría
constituido a Jesús una ofrenda imperfecta, si hubiese
heredado la naturaleza pecaminosa.
Cada ofrenda seleccionada debe ser libre de todo defecto.
“En los días del antiguo Israel los sacrificios traídos al sumo
sacerdote eran abiertos hasta la espina dorsal para ver si
estaban realmente sanos” 19 Jesucristo debía ser puro, sin
mancha o defecto. 1 Pedro 1:19. El diccionario Webster
define defecto como “imperfección que echa a perder o
daña lo inmaculado” Es, entonces, absolutamente claro que
la condición caída, pecaminosa, si hubiese sido heredada
por Jesús, lo habría constituido una ofrenda imperfecta.
Por lo tanto, la ofrenda tendría que ser rechazada por el
Padre. Sin embargo, Él fue aceptado, la expiación fue
perfecta —sin mancha o defecto.
“La encarnación de Cristo siempre ha sido un
misterio, y siempre seguirá siéndolo. Lo que se ha
revelado es para nosotros y para nuestros hijos; pero
que cada ser humano permanezca en guardia para
que no haga a Cristo completamente humano, como
uno de nosotros; porque esto no puede ser.” 20
Debemos aprender que la naturaleza pecaminosa no
puede ser controlada, modificada o mejorada de ninguna
manera. Ambos, Antiguo y Nuevo Testamento enseñan esto.
Isaías 64:6 “Si bien todos nosotros somos como suciedad,
y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.”
Job 14:4 “¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.”
Salmos 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio;
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”
La naturaleza de Cristo / 143
Ezequiel 36:26-27 “Y os daré corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne
el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.”
Juan 12:24 “De cierto, de cierto os digo, que si el grano
de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si
muriere, mucho fruto lleva.”
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo,
nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas
son hechas nuevas.”
“Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne
con los afectos y concupiscencias.”
“La vida del cristiano no es una modificación o
mejora de la antigua, sino una transformación de
la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al
pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio
puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz
del Espíritu Santo.” 21
Si representamos a Cristo con una naturaleza
pecaminosa, Él habría tenido que experimentar esta misma
transformación. Pero el diablo no pudo encontrar tan
siquiera una inclinación (propensión) sobre la cual basar
sus tentaciones al tentar a Cristo. Éste no habría sido el
caso si Cristo había heredado una naturaleza pecaminosa.
“Cuando Cristo inclinó su cabeza y murió, él
derribó los pilares del reino de Satanás con él a tierra.
Él venció a Satanás en la misma naturaleza en que
en Edén Satanás obtuvo la victoria. El enemigo fue
vencido por Cristo en Su naturaleza humana.” 22
En su naturaleza humana Cristo superó a Satanás. Esto,
la naturaleza humana pecaminosa no puede hacerlo. La
(naturaleza pecaminosa) debe morir y ser substituida, y el
144 / Su Manto O El Mío
hombre debe ser participante de la naturaleza divina de
Cristo antes de que él pueda vivir una vida victoriosa.
“Sed cuidadosos, sumamente cuidadosos en la
forma en que os ocupáis de la naturaleza de Cristo.
No lo presentéis ante l a gente como un hombre con
tendencias al pecado. El es el segundo Adán. El
primer Adán fue creado como un ser puro y sin
pecado, sin una mancha de pecado sobre él; era la
imagen de Dios. Podía caer, y cayó por la
transgresión. Por causa del pecado su posteridad
nació con tendencias inherentes a la desobediencia.
Pero Jesucristo era el unigénito Hijo de Dios. Tomó
sobre sí la naturaleza humana, y fue tentado en todo
sentido como es tentada la naturaleza humana. Podría
haber pecado; podría haber caído, pero en ningún
momento hubo en él tendencia alguna al mal.” 23
Cristo es el único niño jamás nacido con la naturaleza
humana sin pecado. En este sentido él es en verdad único.
Nota: El hombre heredó su naturaleza pecaminosa. Cristo
tomó sobre Sí la naturaleza humana. “Dios quiere sanarnos
y libertarnos. Pero, puesto que esto demanda una
transformación completa y la renovación de toda nuestra
naturaleza, debemos entregarnos a él enteramente.” 24
Puesto que éste es Su requisito, podemos entender porqué,
“como Jesús era en la naturaleza humana, así Dios desea
que sus seguidores sean” 25 ¿Es la intención de Dios que
Su seguidor sea obstaculizado con la naturaleza caída,
pecaminosa? ¿Cuál, entonces, era la relación de Cristo con
nuestra naturaleza humana pecaminosa?
“Él tomó sobre Su naturaleza sin pecado nuestra
naturaleza pecaminosa, para que Él pudiese saber
cómo socorrer a los que son tentados.” 26
La naturaleza de Cristo / 145
Hay una diferencia entre lo que Cristo tomó sobre Sí, a
través de la herencia y lo que Él tomó voluntariamente para
ganar al hombre de nuevo para Dios. Él se humilló hasta
que no había lugar más bajo al cual Él podría descender. Él
se relacionó por experiencia con el más débil de los débiles.
Él estuvo dispuesto a llevar todas nuestras enfermedades y
desventajas de cualquier clase. Pero, debemos recordar que
Cristo conservó siempre su odio perfecto hacia el pecado.
Si Cristo hubiera heredado una naturaleza pecaminosa allí
habría habido una dicotomía insoportable entre sus dos
naturalezas más bien que paz perfecta ¿Es eso lo que desea
Dios que sus hijos tengan?
“Cristo no podría haber hecho nada durante su
ministerio terrenal para salvar a los hombres caídos,
si, lo divino no se hubiera mezclado con lo humano.
La limitada capacidad del hombre no puede definir
este admirable misterio: la mezcla de las dos
naturalezas, la divina y la humana. Esto nunca se
podrá explicar. El hombre debe maravillarse y
quedar callado. Y sin embargo, el hombre tiene el
privilegio de ser participante de la naturaleza divina,
y de esa manera puede, en cierta medida, penetrar
en el misterio.” 27
A través del nuevo nacimiento el hombre es libertado de
su vieja naturaleza por la muerte y recibe una nueva
naturaleza por el nacimiento. Es solamente en esta nueva
naturaleza que podemos ser participantes de la naturaleza
divina. De la cuna al sepulcro hubo siempre esa armonía
perfecta entre las dos naturalezas de Cristo.
Cualquier cosa que el hombre ha utilizado como excusa
para el pecado Jesús estaba dispuesto a llevar —el abuso,
soledad, pobreza, ser mal entendido, rechazamiento de la
familia, abuso físico y dolor, tortura mental, falla aparente
en las metas de la vida, traición, oposición por aquellos
146 / Su Manto O El Mío
más cercanos a Él, incluso abandonado al parecer por Dios
Mismo. ¿Es extraño que tengamos este consejo de Dios,
“no debiéramos albergar dudas en cuanto a la perfecta
impecabilidad de la naturaleza de Cristo.”? 28
“No es necesario que sepamos el momento exacto cuando
la humanidad se combinó con la divinidad.” 29 ¿Puedo sugerir
algo que arrojaría un poco de luz sobre el tema?
“Satanás con toda su sinagoga -pues Satanás
pretende ser religioso- determinó que Cristo no
llevaría a cabo los consejos del cielo. Después de
que Cristo fue bautizado, se arrodilló en la ribera
del Jordán; y nunca antes el cielo había escuchado
una oración tal como la que salió de sus divinos
labios. Cristo tomó nuestra naturaleza sobre sí. La
gloria de Dios, en la forma de una paloma de oro
bruñido, descansó sobre él, y de la gloria infinita se
oyeron estas palabras: ‘Este es mi Hijo amado, en
quien tengo complacencia’ ”.30
No es ninguna maravilla que el cielo nunca había oído
una oración tal como la que vino de sus labios divinos. Si
Cristo en este tiempo tomó el último paso en humillarse a
sí mismo, apenas imagínese que clase de oración debe haber
sido esa —esa súplica al Padre de dejar que ahora la
culpabilidad de cada pecado que el hombre ha cometido
se cargue a su cuenta. Los ángeles y todos los seres
celestiales deben haberse sorprendido más allá de su
capacidad de entender porqué al hombre indigno, mal
agradecido, pecaminoso, se le debe ofrecer la salvación por
medio de Cristo tomar la culpabilidad del hombre. Debe
haber sido casi imposible para ellos el comprender esto.
Adán se hizo un pecador cuando él eligió creerle a Satanás
en vez de creerle a Dios. Su naturaleza fue cambiada de
una sin pecado a una naturaleza pecaminosa. Cristo eligió
tomar sobre sí la culpabilidad del mundo que incluyó la
La naturaleza de Cristo / 147
naturaleza pecaminosa del hombre. El proceso de limpieza
debe alcanzar más allá de las acciones del hombre incluso
a la fuente —la naturaleza o la mente del hombre. Es así
que Cristo puede darnos una mente nueva, corazón o
naturaleza. Este proceso logra la restauración completa del
hombre y al mismo tiempo no contamina al restaurador,
porque la culpabilidad no era la suya propia sino la nuestra
—por lo tanto vicaria y por su propia opción. ¡Oh, la
maravilla del plan de redención de Dios!
Cuando Cristo entró en el desierto de la tentación él
llevaba la pesada carga de la culpabilidad de los pecados
del mundo. Esta era una carga demasiado grande para
cualquier criatura menor que Dios. Cristo era
completamente divino y completamente humano, un
misterio que no podemos penetrar.
Si Cristo tenía una naturaleza humana pecaminosa como
una parte heredada, él no habría podido ser la imagen
expresa de su Padre. Webster define pecaminoso como
“lleno de pecado.” Él, Él mismo, dijo, “…El que me ha
visto, ha visto al Padre.” Juan 14:9. (itálica provista).
La naturaleza humana pecaminosa heredada se puede,
en un grado limitado, mantener en control. Pero, ¿es
libertad lo que Cristo ofrece al creyente? ¿Cómo podemos
ser liberados del poder y de la pena del pecado? “Así que,
si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” Juan
8:36. (itálica provista).
Si la vida perfecta de obediencia de Cristo fue lograda
con el control perfecto de su naturaleza pecaminosa,
entonces su ejemplo para nosotros es el de controlar nuestra
naturaleza pecaminosa natural. La Biblia, sin embargo,
declara que esa naturaleza es incorregible y que debe morir,
y debemos nacer otra vez. El deseo de Dios se expresa en
esta cita: “El quiere que captemos algo de su amor
manifestado al dar a su Hijo para morir a fin de contrarrestar
el mal, quitar las manchas contaminadoras de su obra y
restaurar lo que se había perdido, elevando y ennobleciendo
148 / Su Manto O El Mío
al alma hasta darle su pureza original mediante la justicia
imputada de Cristo.” 31 Esta imputación de su justicia es la
obra que Él está haciendo ahora para todos los que creen
de verdad. Él está preparando a los hombres y las mujeres,
a través de la justificación, por medio de tomar la
responsabilidad de los pecados registrados contra ellos y
cambiando su expediente para que lea “como si nunca
hubiéramos pecado.”
No habría logrado nada para Cristo el haber aceptado
la naturaleza pecaminosa y aun haber vivido sin pecar
exteriormente. La ley de Dios condena el pecado, no
solamente en el acto pero en el pensamiento.
“La Ley de Dios, tal como se presenta en las
Escrituras, es amplia en sus requerimientos. Cada
principio es santo, justo y bueno. La ley impone a
los hombres obligaciones frente a Dios. Alcanza
hasta los pensamientos y sentimientos, y producirá
una convicción de pecado en todo el que esté
persuadido de haber transgredido sus
requerimientos. Si la ley abarcara sólo la conducta
externa, los hombres no serían culpables de sus
pensamientos, deseos y designios erróneos. Pero la
ley requiere que el alma misma sea pura y la mente
santa, que los pensamientos y sentimientos estén
de acuerdo con la norma de amor y justicia.” 32
La naturaleza pecaminosa constituye la enfermedad del
pecado; los pecados son solamente los síntomas de la
enfermedad. “…toda cabeza está enferma, y todo corazón
doliente.” Isaías 1:5. Si Cristo hubiera vivido una vida
perfecta mientras que poseía una naturaleza pecaminosa
heredada, todavía estaría infectado con la enfermedad y él
habría tenido que tener un Salvador para sí mismo.
Si su naturaleza fue lo que lo guardó de tener deseos
pecaminosos, no habría podido ser una naturaleza
La naturaleza de Cristo / 149
pecaminosa. Si Él tuvo deseos pecaminosos pero los resistió,
lo habría contaminado, porque en el pensamiento está la
semilla del pecado.
¿Cómo podemos interpretar Hebreos 4:15? “Porque no
tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de
nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra
semejanza, pero sin pecado.”
En orden de entender este problema es necesario poner
nuestras ideas preconcebidas a un lado e intentar ver el
pecado como Dios lo ve. El egoísmo, o la idolatría del yo,
es el fundamento de todo pecado (véase Testimony Treasures
vol. 1, p. 518 y El Conflicto de los Siglos p. 541,
542.) Cada ser humano ha adorado en este altar. O se adora
o se odia a sí mismo. Jesús dijo, “El que ama su vida, la
perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida
eterna la guardará.” Juan 12:25. Éste es el mismo mensaje
que Jesús le dio a Nicodemo en Juan 3:6, “Lo que es nacido
de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu
es.” ¿Cómo fue Cristo tentado como nosotros lo somos,
pero sin pecado? Si el egoísmo es la raíz de todo pecado,
entonces diversos pecados son solamente variaciones de
la planta de la cual crecen. Sería verdad que cuanto más
cuidadosamente el yo estuviese camuflajeado dentro de la
tentación, más fuerte sería la tentación.
Ahora, sabemos esto: “…Dios no puede ser tentado...”
Santiago 1:13. Cristo, mientras estuvo en la tierra era
completamente Dios y completamente hombre. Porque la
naturaleza humana de Cristo era sin pecado, al igual que la
naturaleza de Adán cuando fue creado, y la naturaleza divina
de Cristo era la naturaleza de Dios, había armonía completa
entre sus dos naturalezas —humana y divina.
“Cristo siempre odió de todo corazón el pecado….” 33 Él
odió el pecado con un odio perfecto.
“El corazón aún no regenerado ama el pecado y tiende a
conservarlo y paliarlo. El corazón renovado aborrece el
pecado y está resuelto a resistirle.” 34
150 / Su Manto O El Mío
“Si apreciamos el carácter de Cristo, y tenemos
comunión con Dios, el pecado llegará a sernos odioso.” 35
“Él [Dios] se propone quitar del hombre la cosa
ofensiva que él odia, pero el hombre debe cooperar
con Dios en la obra. Se debe renunciar al pecado,
odiarlo, y la justicia de Cristo debe ser aceptada por
la fe. Así lo divino cooperará con lo humano.” 36
¿Cómo puede Dios desarrollar en el hombre odio hacia el
pecado cuando el hombre tiene una naturaleza que odia a
Dios en vez del pecado? Romanos 8:7. Es logrado solamente
por los consejos de Pablo en la misma carta en el capítulo
12:2, “Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la
renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis
cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”
(itálica provista)... Y aH´ade: “...aborreciendo lo malo,
llegándoos á lo bueno.” Romanos 12:9.
Debemos poder establecer el hecho de que Satanás no
podría tentar a Cristo a hacer algo que él odiaba. Este
odio por el pecado era siempre natural con Cristo. No es
natural con la familia humana. Somos muy diferentes;
¿cómo podemos ser tentados de la misma manera?
Debemos recordar que fue en este punto que el ser más
poderoso que haya sido creado cayó. El egoísmo se
manifestó en el orgullo, los celos, el engaño y la rebelión
abierta. Nuestros primeros padres fueron víctimas de la
misma tentación. Eva fue tentada a preguntarse porqué Dios
retuvo el fruto del árbol del conocimiento del bien y del
mal. Esto se hizo muy fuerte cuando ella pensó que la
serpiente había ganado su capacidad de hablar por haber
comido de esta fruta. “¿Porqué no puedo tener tal fruta
maravillosa?” Esto es egoísmo de la clase más común. Adán
determinó compartir su destino, pensando que su acto era
uno de amor verdadero. Él se atrevió a esperar que las cosas
pudieran arreglarse de alguna manera, mientras él
La naturaleza de Cristo / 151
consiguiese lo que él deseara. ¡Esto era egoísmo puro!
Recuerda, toda esta actividad ocurrió mientras esos
individuos poseían la naturaleza sin pecado. Fue lo mismo
con cada ángel caído. Éste debe ser el método que Satanás
usó con Cristo, así como con el hombre. ¿Cómo podría él
conseguir que Cristo revelara egoísmo que no se vería como
egoísmo? La respuesta yace en las siguientes citas
inspiradas:
“Para el Príncipe de la vida fue una tarea difícil
llevar a cabo el plan que había emprendido para la
salvación del hombre al revestir su divinidad con
humanidad. Había recibido el homenaje en las cortes
celestiales, y estaba acostumbrado al poder absoluto.
Le era difícil mantenerse al nivel de humanidad,
como lo es para los hombres levantarse por encima
del bajo nivel de su naturaleza depravada, y ser
participantes de la naturaleza divina.” 37
“Como hijo de una raza caída, tenía que mantener su
gloria velada. Esta fue la más severa disciplina a la que
podía someterse el Príncipe de la vida.” 38
La naturaleza divina que él había puesto a un lado era sin
pecado, perfecta y familiaridad con el poder absoluto. Era
extremadamente difícil para Cristo, mientras estaba aquí en
la tierra, evitar que su naturaleza divina natural se mostrase
a través de su nueva naturaleza humana sin pecado. Esta
naturaleza había sido debilitada por cuatro mil años de
pecado. Cuando nacemos otra vez y Cristo nos da una nueva
naturaleza sin pecado, es extremadamente difícil el evitar
que nuestra naturaleza natural crucificada y enterrada, que
era pecaminosa, vil y llena de orgullo se muestre a través de
nuestra nueva naturaleza nacida de nuevo.
Las tentaciones que Satanás continuamente lanzó contra
Cristo a través de su vida humana tenían el propósito de
tentarle a revelar su naturaleza divina “si eres el Cristo,
pruébalo.” Éstas eran las palabras habladas por los seres
152 / Su Manto O El Mío
humanos, así como por Satanás, a Jesús. Nunca estuvo
Cristo libre de esta tentación. También su propia familia y
discípulos más cercanos lo instaron en este sentido.
Los príncipes, los sacerdotes y los líderes fueron
utilizados por Satanás para intentar forzarlo a salirse de las
manos de su Padre y utilizar su propio poder. Jesús debe,
aunque acostumbrado al poder absoluto, seguir siendo leal
a su posición elegida, “No puedo yo de mí mismo hacer
nada…” Juan 5:30 (itálica provista).
Satanás está tentando constantemente a cada cristiano
nacido otra vez, aunque él tiene una nueva naturaleza que
es compatible con Dios, para revelar la vieja naturaleza
que él ha crucificado. Él nos tienta a través de los productos
de la vieja naturaleza que nos controló por tanto tiempo
antes de que naciéramos otra vez. Estos productos son
nuestros malos hábitos y tendencias hereditarias Él los
conoce bien, porque él fue quién los desarrolló en nosotros.
Él avienta la vieja naturaleza para inflamarse a través de
las circunstancias y las situaciones de su propia fabricación.
Él sabe que él no puede resucitar nuestra vieja naturaleza
crucificada, y Cristo nunca la resucitaría. Somos los únicos
que pueden ser tentados para hacer esto. Es a través de
aquellos viejos hábitos que todavía no hemos entregado a
Cristo que Satanás hace su trabajo más eficiente mientras
que él intenta forzarnos a revelar nuestra vieja naturaleza.
Si él puede conseguir que nos rindamos a los hábitos de la
vieja vida egoísta con suficiente frecuencia, él sabe que
estaremos más inclinados al desaliento y que nos
rendiremos. Es cuando estamos en esta condición que nos
removemos del control de Cristo y a menudo, en rebelión,
nos alejamos de Dios. Esto, sin ninguna duda, es la razón
por la que Cristo no se desalentaría.
Cristo fue tentado constantemente a usar su propio poder
para hacer incluso las cosas buenas que Él hizo—como
somos tentados constantemente a alejarnos de Cristo y
“hacer nuestra propia cosa,” sea buena o mala.
La naturaleza de Cristo / 153
La entrega total era la única seguridad de Jesús, y lo es
así también para nosotros. El fue, de hecho, tentado en todo
punto como lo somos nosotros. Cada tentación es, y ha sido
siempre, una tentación para demostrar egoísmo en un grado
u otro. El egoísmo siempre separa de Dios. Éste es el
propósito de Satanás.
Si Cristo hubiera utilizado su propio poder por su propia
elección, Él no habría sido un ejemplo perfecto para
nosotros seguirlo, así el plan de salvación habría fallado,
porque Él no habría demostrado confianza perfecta en su
Padre.
“Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que
los hombres no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta
humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si
quieren vivir sometidos a Dios como él vivió.” 39
¡Confianza perfecta es de lo que la justicia por la fe se
trata!
Para inspirar en el hombre esa confianza perfecta, el
plan de salvación de Dios establece una relación entre la
familia humana y la Divinidad que nunca tendrá fin. “Para
asegurarnos los beneficios de su inmutable consejo de paz,
Dios dio a su Hijo unigénito para que llegase a ser miembro
de la familia humana, y retuviese para siempre su naturaleza
humana.” 40
“El hijo de Dios ahora a la mano derecha del Padre,
todavía aboga como intercesor del hombre. Él todavía
conserva su naturaleza humana, sigue siendo el Salvador
de la humanidad.” 41
“…dio a su unigénito Hijo para que viniera a la tierra y
tomara la naturaleza humana, no sólo por los cortos años de
vida, sino para retener esa naturaleza en las cortes celestiales
como garantía eterna de la fidelidad de Dios.” 42
“Al abandonar las escenas de su humillación, Jesús no
perdió nada de su humanidad…Él nunca olvida que Él es
nuestro representante, y que lleva nuestra naturaleza.” 43
154 / Su Manto O El Mío
“Que Cristo haya tomado la naturaleza humana,
y que por una vida de humillación eleve al hombre
en la escala del valor moral junto a Dios; que pueda
llevar la naturaleza que adoptó junto al trono de
Dios, y que allí presente a sus hijos al Padre,
confiriéndoles un honor que excede al que les ha
otorgado a los ángeles, es la maravilla del universo
celestial, el misterio que los ángeles desean
contemplar.” 44
“El trabajo de Cristo era reconciliar al hombre con Dios
a través de Su naturaleza humana, y a Dios con el hombre
a través de Su naturaleza divina.” 45
“Dios quiere sanarnos y libertarnos. Pero, puesto que
esto demanda una transformación completa y la renovación
de toda nuestra naturaleza, debemos entregarnos a él
enteramente.” 46
“Los ángeles ministradores del cielo dicen: La obra que
se nos comisionó realizar ya ha sido cumplida. Hemos hecho
retroceder el ejército de los ángeles malos. Hemos enviado
claridad y luz a las almas de los hombres, despertando el
recuerdo del amor de Dios expresado en Jesús. Hemos
atraído sus miradas a la cruz de Cristo. Sus corazones fueron
profundamente conmovidos por una conciencia del pecado
que crucificó al Hijo de Dios. Fueron convencidos de
pecado. Comprendieron los pasos que han de tomarse en la
conversión; sintieron el poder del Evangelio; sus corazones
fueron enternecidos al considerar la dulzura del amor de
Dios. Contemplaron la hermosura del carácter de Cristo.
Pero para la mayoría todo esto fue en vano. No quisieron
abandonar sus propios hábitos y su carácter.” 47
“Con la victoria de Cristo las mismas ventajas
que él tenía se proporcionan para el hombre para
que él pueda ser un participante de un poder externo
y superior a sí mismo, incluso participante de la
La naturaleza de Cristo / 155
naturaleza divina, por la cual él puede superar la
corrupción que está en el mundo con la lujuria.” 48
“Toda la bondad natural del hombre es sin valor
a la vista de Dios. Él no toma placer en ningún
hombre que retiene su vieja naturaleza y no es así
renovado en el conocimiento y la gracia que él es
un nuevo hombre en Cristo.” 49
“Él quisiera que comprendiéramos algo de su
amor en dar a Su Hijo para morir para que Él
contrarreste el mal, quite las manchas corruptoras
del pecado de la obra de Dios, y reinstale al perdido,
elevando y ennobleciendo el alma a su pureza original
con la justicia imputada de Cristo.” 50
Éste es el trabajo que se logrará en cada cristiano nacido
de nuevo a través del regalo indescriptible de Dios de la
justificación por la fe.
La pregunta que debe ser contestada es: Si Cristo tenía
una naturaleza humana pecaminosa, ¿conservará Él esa
naturaleza a través de la eternidad? Si no, entonces él tuvo
que ser liberado de esa naturaleza pecaminosa en algún
punto. ¿Cuándo ocurrió esto? — ¡ciertamente no en el
Calvario! Él era una ofrenda perfecta —no se hallaba
defecto de clase alguna en Él. Si Cristo hubiese entretenido
un pensamiento malvado aun una vez, él no habría podido
lograr nada más que cualquier otro sacerdote humano. Cada
sacerdote humano, por nacimiento, había sido contaminado
con la naturaleza humana pecaminosa. Por lo tanto, él debía
primero hacer una ofrenda para si mismo cada año (Hebreos
9:7) antes de que él pudiera servir como tipo de Cristo.
Podemos entonces estar seguros de que en la cruz “[Cristo]
Derrotó a Satanás con la misma naturaleza sobre la cual él
había obtenido la victoria en el Edén.” 51 Esa naturaleza
era, obviamente, la naturaleza humana sin pecado porque
156 / Su Manto O El Mío
esa es la manera en que Adán fue creado. El (Adán) también
fue derrotado en su naturaleza humana sin pecado.
Si Cristo, en la cruz, tenía la misma naturaleza humana
que Adán tenía cuando fue creado, Él no podría tener
naturaleza pecaminosa al mismo tiempo. Una casa dividida
contra sí misma no permanece en pie. Su naturaleza humana
sin pecado, sin embargo, no alivió su sufrimiento en la cruz
o a través de su vida. Él tomó Su naturaleza humana sin
pecado con él al cielo y la llevará por siempre, unido e
identificado con la humanidad eternamente.
“Cristo no era insensible a la ignominia y a la
deshonra. Él la sentía con la mayor amargura. Él la
sentía tanto más profundamente y agudamente de
lo que podemos sentir el sufrimiento, pues su
naturaleza era más exaltada y pura, y santa que el
de la raza pecaminosa por la cual él sufrió.” 52
Somos liberados de nuestra naturaleza humana
pecaminosa con la experiencia del nuevo nacimiento.
Cristo, sin embargo, no necesitaba nacer otra vez. Su
nacimiento fue en la misma perfección en que Adán fue
creado. El bautismo de Cristo no era un símbolo de la
muerte, del entierro y de la resurrección a la novedad de
vida. El suyo era un ejemplo para que lo sigamos. Cada ser
humano debe estar libre de su naturaleza humana
pecaminosa que es “enemistad contra Dios” (Romanos 8:7)
antes de que él pueda ser un seguidor de Dios. Jesús no
necesitó esta transformación, porque él era el segundo Adán.
La naturaleza humana pecaminosa será una cosa del
pasado en la tierra nueva. Al cristiano nacido otra vez, la
libertad de esa naturaleza pecaminosa —a través del plan
de salvación de Dios—permite que el cielo comience aquí
en la tierra. Cuán agradecidos debemos estar que nuestro
Salvador se ha identificado con la familia humana
conservando nuestra naturaleza humana por siempre.
La naturaleza de Cristo / 157
Notas:
1 Youth Instructor, de Octubre 13 de 1898.
2 Review and Herald de abril 5 de 1906.
3 El Deseado de Todas las Gentes pp. 146. (itálica
provista).
4 Comentario Bíblico Adventista vol. 7A (inglés), p.
650, Youth Instructor de junio 2 de 1898.
5 El Deseado de Todas las Gentes p. 694.
6 Comentario Bíblico Adventista vol. 7A (inglés), p.
655, Review & Herald de noviembre 8 de 1887.
7 Comentario Bíblico Adventista vol. 7A (inglés), p.
650, The Signs of the Times de junio 9 de 1898.
8 Mensajes Para Los Jóvenes p. 234.
9 Mensajes Para Los Jóvenes p. 149.
10 The Signs of the Times de enero 16 de 1896.
11 El Camino a Cristo p. 17. (itálica provista).
12 The Signs of the Times de abril 25 de 1892.
13 El Camino a Cristo p. 62.
14 Patriarcas y Profetas p. 136. (itálica provista).
15 Mensajes Selectos libro 1, p. 320. (itálica provista).
16 La Educación p. 29
17 Conducción del Niño p. 448. (itálica provista).
18 Comentario Bíblico Adventista vol. 7A (inglés), p.
665, Spírit of Prophecy vol. 2 (ed 1877.) pp. 9.10.
(itálica provista.)
19 Comentario Bíblico Adventista vol. 1, p. 1124,
Manuscrito 42, 1901. (itálica provista).
20 Comentario Bíblico Adventista vol. 5, p. 1103, Carta
8, 1895. (itálica provista).
21 El Deseado de Todas las Gentes p. 143. (itálica
provista).
22 Comentario Bíblico Adventista vol. 7A (inglés), p.
651, Youth Instructor de abril 25 de 1901.
23 Comentario Bíblico Adventista vol. 5, p. 1102, Carta
8, 1895. (itálica provista).
158 / Su Manto O El Mío
24 El Camino a Cristo p. 42. (itálica provista).
25 Testimonios vol. 8, p. 289. (itálica provista).
26 El Ministerio Médico p. 181. (itálica provista).
27 Comentario Bíblico Adventista vol. 7, p. 916, Carta 5,
1889.
28 Comentario Bíblico Adventista vol. 5, p. 1105, The
Signs of the Times de junio el 9 de 1898. (itálica
provista).
29 Comentario Bíblico Adventista vol. 5, p. 1103, Carta
8, 1895.
30 Temperancia p. 252. (itálica provista).
31 Review and Herald de noviembre 8 de 1892. (itálica
provista).
32 Mensajes Selectos libro 1, p. 248. (itálica provista).
33 Comentario Bíblico Adventista vol. 7, p. 916, The
Signs of the Times de enero 20 de 1898.
34 El Conflicto de los Siglos p. 508.
35 El Deseado de Todas las Gentes p. 621.
36 Testimonios vol. 5, p. 632.
37 Comentario Bíblico Adventista vol. 7, p. 941, Review
& Herald de abril 1 de 1875.
38 Comentario Bíblico Adventista vol. 5, p. 1057, Carta
19, 1901.
39 El Deseado de Todas las Gentes pp. 619,620.
40 El Deseado de Todas las Gentes p. 17.
41 The Signs of the Times de julio 15 de 1908. (itálica
provista).
42 Mensajes Selectos libro 1, p. 302. (itálica provista).
43 Testimonios Para los Ministros p. 15. (itálica
provista).
44 Hijos e Hijas de Dios p. 22. (itálica provista).
45 Review and Herald de agosto 4 de 1874. (itálica
provista).
46 El Camino a Cristo p. 42. (itálica provista).
47 Palabras de Vida del Gran Maestro p. 258,259.
(itálica provista).
La naturaleza de Cristo / 159
48 Signs of the Times de enero 16 de 1896. (itálica
provista).
49 La Maravillosa Gracia de Dios p. 66, Review & Herald
de agosto 24 de 1897. (itálica provista).
50 Review and Herald de noviembre 8 de 1892. (itálica
provista).
51 Comentario Bíblico Adventista vol. 5, p. 1083,
Preguntas Sobre Doctrinas p. 651, Youth Instructor de
abril 25 de 1901.
52 Review and Herald de septiembre 11 de 1888 (itálica
provista).

 

 

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