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Apéndice "A" |
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La naturaleza humana de
Cristo significa todo para
nosotros y el tema merece
más que una investigación
ordinaria.
“Cuando nos acercamos a este
tema, haríamos
bien en prestar atención a
las palabras habladas por
Cristo a Moisés en el
arbusto ardiente, ‘quita tus
zapatos de tus pies, porque
el lugar en que tú estás,
tierra santa es.’ Debemos
venir a este estudio con la
humildad de un aprendiz, con
un corazón contrito.
Y el estudio de la
encarnación de Cristo es un
campo
fértil, que compensará al
investigador que cava
profundamente por la verdad
oculta.” 1
En Hebreos 2:16 leemos,
“Porque ciertamente no tomó
á los ángeles, sino á la
simiente de Abraham tomó.”
Un
análisis rápido de este
verso nos puede conducir a
racionalizar que si Cristo
tomó la semilla de Abraham,
Él
no habría podido ser el
segundo Adán. Sin embargo,
la familia
humana entera tiene sus
raíces en Adán, no en
ángeles.
Pablo, quien yo creo fue el
autor de ambos Romanos y
Hebreos, nos da otra razón
por la que Cristo era el
segundo
Adán. Romanos 9:6 dice, no
todos los que son de Israel
son
Israelitas.” El verso siete
dice, “…En Isaac te será
llamada
simiente.” Los hijos de
Abraham, o su semilla,
provendrían
de promesa. En el verso ocho
leemos, “…No los que son
hijos de la carne, éstos son
los hijos de Dios; mas los
que
La naturaleza de Cristo /
135
son hijos de la promesa, son
contados en la generación.”
Cristo era el Niño de la
promesa, el Hijo de Dios.
Él, de
necesidad, sería la semilla
de Abraham pues Él nació no
de
la voluntad de la carne.
Juan 1:13. Hay solamente dos
orígenes para el hombre, por
la voluntad de la carne o
directamente de Dios. Adán
vino directamente de Dios al
igual que el segundo Adán,
Jesucristo.
“Cristo no pretendió tomar
la naturaleza del ser
humano; Él la tomó
verdaderamente. Él poseyó la
naturaleza humana realmente.
‘Por cuanto los hijos
participaron de carne y
sangre, él también participó
de lo mismo’. Él era el hijo
de Maria; Él era la
semilla de David según la
descendencia humana.” 2
Sí, Jesús era verdaderamente
un ser humano tanto como
lo era Adán, al que Él había
creado. Espiritualmente, Él
era
la semilla de Abraham y,
carnalmente, la semilla de
David.
En Romanos 8:3 Pablo es
todavía un poco más
específico,
“...Dios enviando á su Hijo
en semejanza de carne de
pecado….” El comentario
inspirado en este verso
dice, “Así
como la imagen [hecha a la
semejanza] de la serpiente
destructora fue alzada para
sanar al pueblo, un ser ‘en
semejanza de carne de
pecado’ iba a ser el
Redentor de la
humanidad.” 3 El pueblo de
Israel sabía que la
serpiente de
bronce no era una de las
serpientes ardientes, sino
que fue
hecha a la semejanza de
ellas. Jesús fue hecho a la
semejanza
de sus hermanos. El hombre
fue hecho a la semejanza de
Dios, pero él no era Dios.
Ser nacido de la carne,
según Jesús cuando él habló
con
Nicodemo, era lo que hacía
absolutamente necesario
tener
un nuevo nacimiento. Juan
3:1-6. Obviamente, hay algo
malo
con el primer nacimiento del
hombre. “Cristo es llamado
el
segundo Adán. En pureza y
santidad, conectado con Dios
y
amado por Dios, él comenzó
donde el primer Adán
comenzó.
Él pasó voluntariamente
sobre el terreno adonde Adán
cayó,
136 / Su Manto O El Mío
y redimió el fracaso de
Adán.” 4 Dios debe ser
vindicado por
crear al hombre con una
naturaleza humana sin pecado
porque fue en esta
naturaleza que el hombre fue
derrotado.
La pregunta era: ¿Cometió
Dios un error al crear al
hombre,
o era el hombre responsable
de su condición caída? Nunca
ha intentado Dios clamar que
la naturaleza humana
pecaminosa, caída, puede ser
victoriosa sobre Satanás. Si
eso fuera posible, todo lo
que el hombre necesitaría
sería un
ejemplo a seguir, no un
Salvador que en la cruz del
Calvario
“…estaba adquiriendo el
derecho a ser abogado de los
hombres en la presencia del
Padre.” 5 Jesús debe redimir
el
fracaso de Adán, después
levantar a todos los hombres
que
aceptarían su plan de
salvación imputándoles su
justicia a
ellos y dándoles una nueva
naturaleza con la cual Dios
podría
trabajar, porque la nueva
naturaleza no odia a Dios.
En esto
es que consiste el nuevo
nacimiento.
“Mientras que Él estaba
libre de la corrupción del
pecado,
las sensibilidades refinadas
de su naturaleza santa
hacían
el contacto con el mal
indescriptiblemente doloroso
para
Él.” 6 Si la naturaleza de
Cristo era santa,
obviamente, no
habría podido ser
pecaminosa. Esto podía
hablarse
solamente de su naturaleza
humana porque sus
sensibilidades eran
refinadas. En orden de que
Cristo
comenzara donde Adán
comenzó, por necesidad,
tendría
que tener la misma
naturaleza humana que Adán
tenía
cuando él comenzó su vida
aquí en la tierra. “Cristo
vino a
la tierra, tomando la
humanidad y estando como
representante del hombre,
para demostrar en la
controversia
con Satanás que el hombre,
como Dios lo creó, conectado
con el Padre y el Hijo
podría obedecer cada
requisito divino.”
7 Su naturaleza tenía que
ser probada “como Dios la
creó” en Adán. El primer
Adán falló en la prueba,
pero el
segundo Adán tuvo éxito y
“su naturaleza santa” fue
refinada.
El proceso de refinación y
de prueba eran parte de la
edificación del carácter que
él debe lograr en favor del
La naturaleza de Cristo /
137
hombre. Su muerte entonces
le ganó el derecho de
imputar
este carácter a aquellos que
creerían en Él y lo
aceptarían
como su Señor y Salvador.
Si Jesús heredó una
naturaleza pecaminosa, ¿cómo
podría
él desarrollar un carácter
perfecto? Pablo hace muy
claro
que “…la intención de la
carne es enemistad contra
Dios;
porque no se sujeta á la ley
de Dios, ni tampoco puede.”
Romanos 8:7. “El cerebro es
la capital del cuerpo.” 8
Debemos ahora descubrir si
el cerebro, o la mente, es
también la naturaleza del
hombre. Hay mucho
malentendimiento en esta
área. Una declaración clara,
penetrante de la inspiración
debe ayudarnos.
“La religión pura tiene que
ver con la voluntad.
La voluntad es el poder que
gobierna en la naturaleza
del hombre, poniendo a las
demás facultades bajo
su dominio. La voluntad no
es el gusto ni la
inclinación, sino el poder
de decidir, que obra en
los hijos de los hombres
para obediencia o
desobediencia a Dios.” 9
No hay duda que las
decisiones son tomadas en el
cerebro
que es la capital del
cuerpo. Hemos aprendido que
la voluntad
es el poder que gobierna, o
el poder de decidir, que
trabaja
en el hombre para la
obediencia o para
desobediencia.
También hemos aprendido que
esta voluntad es el poder
que
gobierna en la naturaleza
del hombre. Si aceptamos el
poder
que gobierna, o el poder de
decidir, a ser iguales que
el
cerebro, o la mente, que es
la capital del cuerpo,
tenemos
nuestra respuesta. El
cerebro es también la
residencia de la
naturaleza del hombre. Como
el corazón y la mente son lo
mismo, sucede que cuando
recibimos un nuevo corazón,
recibimos una mente,
naturaleza y voluntad
nuevas.
En cuanto a la mente carnal
Pablo dice, “Porque la
intención de la carne es
muerte; mas la intención del
espíritu,
vida y paz.” Romanos 8:6.
Podría ésta ser la razón por
la
138 / Su Manto O El Mío
que David exclamó en el
Salmo 51:10, “Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio; Y
renueva un espíritu recto
dentro
de mí,” y Pablo también
aconsejó a los filipenses,
“Haya,
pues, en vosotros este
sentir que hubo también en
Cristo
Jesús.” Filipenses 2:5.
Sí, Jesús tenía una ventaja
sobre el hombre pecaminoso,
pero no sobre el cristiano
nacido otra vez.
“A través de la victoria de
Cristo las mismas
ventajas que Él tenía son
provistas al hombre; para
que él pueda participar de
un poder ajeno y superior,
incluso ser participante de
la naturaleza divina,
por la cual él puede superar
la corrupción que está
en el mundo con la lujuria.”
10
La naturaleza determina el
carácter que será
desarrollado.
Una naturaleza pecaminosa o
carnal produce un carácter
pecaminoso o carnal. No
puede producir nada más. “La
idea
de que solamente es
necesario desarrollar lo
bueno que existe
en el hombre por naturaleza,
es un engaño fatal.” 11
Ahora podemos ver fácilmente
porqué el nuevo nacimiento
es esencial en la
experiencia de cada hombre.
Sin embargo,
Jesús no necesitó ningún
nuevo nacimiento porque Él
era
“la cosa santa” o el Hijo de
Dios desde el principio.
Lucas
1:35. Nos hacemos hijos o
hijas de Dios con el nuevo
nacimiento. No tuvimos nada
que ver con nuestro primer
nacimiento, pero tenemos
todo que ver con nuestro
segundo
nacimiento. “Lo que es
nacido de la carne, carne
es; y lo que
es nacido del Espíritu,
espíritu es.” Juan 3:6
El carácter aceptable a Dios
se puede desarrollar
solamente en la naturaleza
sin pecado. Jesús, el
segundo
Adán, nació con esta
naturaleza sin pecado.
Debemos nacer
en esta naturaleza sin
pecado.
Si la mente carnal, o
natural, “…no se sujeta á la
ley de
Dios” Romanos 8:7, y la ley
de Dios es una transcripción
La naturaleza de Cristo /
139
de su carácter, tenemos un
verdadero problema si
insistimos
que Cristo heredó una
naturaleza pecaminosa.
Cuando Cristo tomó sobre sí
los pecados del mundo esto
no le hizo un pecador,
porque él hizo esto
vicariamente. Él
tomó nuestra naturaleza
pecaminosa de la misma
manera.
Él tomó toda la debilidad y
efectos hereditarios,
físicos y
mentales, de modo que
mientras que era “sin pecado
y
exaltado por naturaleza, él
consintió en tomar las
cualidades
de la humanidad, para
hacerse uno con la raza
caída.” 12
Cualidades, se define como
“características.” Podríamos
decir que son las
características
identificables.
¿Por qué es importante que
entendamos esto? El plan de
salvación de Dios requiere
que el hombre tenga un
carácter
perfecto, y él no puede
ofrecer esto.
“Era posible para Adán,
antes de la caída, conservar
un carácter justo por la
obediencia a la ley de Dios.
Mas no lo hizo, y por causa
de su caída tenemos una
naturaleza pecaminosa y no
podemos hacernos justos
a nosotros mismos. Puesto
que somos pecadores y
malos, no podemos obedecer
perfectamente una ley
santa. No tenemos por
nosotros mismos justicia con
que cumplir lo que la ley de
Dios demanda. Mas
Cristo nos ha preparado una
vía de escape… su vida
fue impecable. Murió por
nosotros y ahora ofrece
quitarnos nuestros pecados y
vestirnos de su justicia.
… El carácter de Cristo toma
el lugar del vuestro, y
vosotros sois aceptados por
Dios como si no hubierais
pecado.” 13
Éste es el trabajo de la
justificación el cual es un
regalo
a todos los que acepten el
plan de Dios.
Nada de esto habría sido
posible si Cristo hubiese
heredado una naturaleza
pecaminosa. Pero, gracias a
Dios,
sucedió y sabemos así que
“Sintiendo hacia la
iniquidad un
antagonismo que sólo puede
existir en una naturaleza
pura
140 / Su Manto O El Mío
e inmaculada, Cristo
manifestó hacia el pecador
un amor
que sólo la bondad infinita
pudo concebir.” 14
“La humanidad de Cristo
alcanzó las
profundidades mismas de la
desdicha humana y se
identificó con las
debilidades y necesidades
del
hombre caído, al paso que su
naturaleza divina se
aferraba del Eterno. Al
llevar las culpas de las
transgresiones del hombre,
su obra no consistía en
darle a éste autorización
para continuar violando la
ley de Dios, lo cual
convertía al hombre en
deudor
ante la ley, deuda que
Cristo mismo estaba pagando
con sus sufrimientos. Las
pruebas y sufrimientos
de Cristo habían de
impresionar al hombre con la
comprensión de su gran
pecado al quebrantar la ley
de Dios, y habían de
llevarlo al arrepentimiento
y a
la obediencia de esa ley, y
a ser aceptado por Dios
mediante la obediencia.
Cristo imputaría su justicia
al hombre y así lo elevaría
en valor moral ante Dios,
de modo que fueran
aceptables sus esfuerzos
para
guardar la divina ley. La
obra de Cristo era
reconciliar al hombre con
Dios mediante la
naturaleza humana del
Salvador, y a Dios con el
hombre mediante su
naturaleza divina.” 15
Nota: Fue por la humanidad
de Cristo que el hombre
debía ser reconciliado con
Dios. Romanos 8:7 nos dice,
“…la intención de la carne
[naturaleza] es enemistad
contra
Dios; porque no se sujeta á
la ley de Dios, ni tampoco
puede.” La reconciliación a
través de la naturaleza
humana
pecaminosa es obviamente
imposible. El problema es
que
el hombre ha intentado
siempre solucionar su
problema del
pecado rebajando a Cristo a
la naturaleza pecaminosa del
hombre, más bien que
permitiendo que Cristo
traiga al
hombre de su naturaleza
pecaminosa caída con su
justicia
imputada para estar en pie
en la presencia de Dios con
La naturaleza de Cristo /
141
una nueva naturaleza con la
cual Dios pueda trabajar. La
nueva naturaleza no odia a
Dios. Sin embargo, la nueva
naturaleza del hombre
también debe ser refinada, y
ésta es
la obra que la santificación
lleva a cabo.
Apenas podemos creer lo que
la naturaleza pecaminosa
ha hecho al hombre.
“En la vida de todo hombre
se manifiesta el
resultado de haber comido
del árbol del
conocimiento del bien y del
mal. “Hay en su
naturaleza una inclinación
hacia el mal, una fuerza
que solo, sin ayuda, él no
podría resistir. Para hacer
frente a esa fuerza, para
alcanzar el ideal que en lo
más íntimo de su alma
reconoce como única cosa
digna, puede encontrar ayuda
en un solo poder. Ese
poder es Cristo.” 16
“Los hijos tienen una
herencia de pecado. El
pecado los ha separado de
Dios. Jesús dio su vida
para unir con Dios los
eslabones rotos. Debido a su
relación con el primer Adán,
los hombres sólo
reciben culpabilidad y la
sentencia de muerte.” 17
En orden de que Cristo una
los eslabones rotos (que
incluye a la familia humana
completa), él debe tener una
naturaleza enteramente
distinta de aquella con la
cual
nacemos.
“El hombre no podía redimir
al hombre. Su
condición pecaminosa, caída
lo constituiría una
ofrenda imperfecta, un
sacrificio de expiación de
menos valor que Adán antes
de su caída. Dios hizo
al hombre perfecto y recto,
y después de su
transgresión no podría haber
ningún sacrificio
aceptable a Dios por él, a
menos que el ofrecimiento
hecho fuese superior en
valor al hombre como se
142 / Su Manto O El Mío
encontraba en su estado de
perfección y de
inocencia” 18
La condición pecaminosa,
caída es la naturaleza
pecaminosa, caída Esto es lo
que se pasa de una
generación
a otra generación. Es esta
condición heredada que
habría
constituido a Jesús una
ofrenda imperfecta, si
hubiese
heredado la naturaleza
pecaminosa.
Cada ofrenda seleccionada
debe ser libre de todo
defecto.
“En los días del antiguo
Israel los sacrificios
traídos al sumo
sacerdote eran abiertos
hasta la espina dorsal para
ver si
estaban realmente sanos” 19
Jesucristo debía ser puro,
sin
mancha o defecto. 1 Pedro
1:19. El diccionario Webster
define defecto como
“imperfección que echa a
perder o
daña lo inmaculado” Es,
entonces, absolutamente
claro que
la condición caída,
pecaminosa, si hubiese sido
heredada
por Jesús, lo habría
constituido una ofrenda
imperfecta.
Por lo tanto, la ofrenda
tendría que ser rechazada
por el
Padre. Sin embargo, Él fue
aceptado, la expiación fue
perfecta —sin mancha o
defecto.
“La encarnación de Cristo
siempre ha sido un
misterio, y siempre seguirá
siéndolo. Lo que se ha
revelado es para nosotros y
para nuestros hijos; pero
que cada ser humano
permanezca en guardia para
que no haga a Cristo
completamente humano, como
uno de nosotros; porque esto
no puede ser.” 20
Debemos aprender que la
naturaleza pecaminosa no
puede ser controlada,
modificada o mejorada de
ninguna
manera. Ambos, Antiguo y
Nuevo Testamento enseñan
esto.
Isaías 64:6 “Si bien todos
nosotros somos como
suciedad,
y todas nuestras justicias
como trapo de inmundicia.”
Job 14:4 “¿Quién hará limpio
de inmundo? Nadie.”
Salmos 51:10 “Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio;
Y renueva un espíritu recto
dentro de mí.”
La naturaleza de Cristo /
143
Ezequiel 36:26-27 “Y os daré
corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de
vosotros; y quitaré de
vuestra carne
el corazón de piedra, y os
daré corazón de carne.”
Juan 12:24 “De cierto, de
cierto os digo, que si el
grano
de trigo no cae en la tierra
y muere, él solo queda; mas
si
muriere, mucho fruto lleva.”
2 Corintios 5:17 “De modo
que si alguno está en
Cristo,
nueva criatura es: las cosas
viejas pasaron; he aquí
todas
son hechas nuevas.”
“Porque los que son de
Cristo, han crucificado la
carne
con los afectos y
concupiscencias.”
“La vida del cristiano no es
una modificación o
mejora de la antigua, sino
una transformación de
la naturaleza. Se produce
una muerte al yo y al
pecado, y una vida
enteramente nueva. Este
cambio
puede ser efectuado
únicamente por la obra
eficaz
del Espíritu Santo.” 21
Si representamos a Cristo
con una naturaleza
pecaminosa, Él habría tenido
que experimentar esta misma
transformación. Pero el
diablo no pudo encontrar tan
siquiera una inclinación
(propensión) sobre la cual
basar
sus tentaciones al tentar a
Cristo. Éste no habría sido
el
caso si Cristo había
heredado una naturaleza
pecaminosa.
“Cuando Cristo inclinó su
cabeza y murió, él
derribó los pilares del
reino de Satanás con él a
tierra.
Él venció a Satanás en la
misma naturaleza en que
en Edén Satanás obtuvo la
victoria. El enemigo fue
vencido por Cristo en Su
naturaleza humana.” 22
En su naturaleza humana
Cristo superó a Satanás.
Esto,
la naturaleza humana
pecaminosa no puede hacerlo.
La
(naturaleza pecaminosa) debe
morir y ser substituida, y
el
144 / Su Manto O El Mío
hombre debe ser participante
de la naturaleza divina de
Cristo antes de que él pueda
vivir una vida victoriosa.
“Sed cuidadosos, sumamente
cuidadosos en la
forma en que os ocupáis de
la naturaleza de Cristo.
No lo presentéis ante l a
gente como un hombre con
tendencias al pecado. El es
el segundo Adán. El
primer Adán fue creado como
un ser puro y sin
pecado, sin una mancha de
pecado sobre él; era la
imagen de Dios. Podía caer,
y cayó por la
transgresión. Por causa del
pecado su posteridad
nació con tendencias
inherentes a la
desobediencia.
Pero Jesucristo era el
unigénito Hijo de Dios. Tomó
sobre sí la naturaleza
humana, y fue tentado en
todo
sentido como es tentada la
naturaleza humana. Podría
haber pecado; podría haber
caído, pero en ningún
momento hubo en él tendencia
alguna al mal.” 23
Cristo es el único niño
jamás nacido con la
naturaleza
humana sin pecado. En este
sentido él es en verdad
único.
Nota: El hombre heredó su
naturaleza pecaminosa.
Cristo
tomó sobre Sí la naturaleza
humana. “Dios quiere
sanarnos
y libertarnos. Pero, puesto
que esto demanda una
transformación completa y la
renovación de toda nuestra
naturaleza, debemos
entregarnos a él
enteramente.” 24
Puesto que éste es Su
requisito, podemos entender
porqué,
“como Jesús era en la
naturaleza humana, así Dios
desea
que sus seguidores sean” 25
¿Es la intención de Dios que
Su seguidor sea
obstaculizado con la
naturaleza caída,
pecaminosa? ¿Cuál, entonces,
era la relación de Cristo
con
nuestra naturaleza humana
pecaminosa?
“Él tomó sobre Su naturaleza
sin pecado nuestra
naturaleza pecaminosa, para
que Él pudiese saber
cómo socorrer a los que son
tentados.” 26
La naturaleza de Cristo /
145
Hay una diferencia entre lo
que Cristo tomó sobre Sí, a
través de la herencia y lo
que Él tomó voluntariamente
para
ganar al hombre de nuevo
para Dios. Él se humilló
hasta
que no había lugar más bajo
al cual Él podría descender.
Él
se relacionó por experiencia
con el más débil de los
débiles.
Él estuvo dispuesto a llevar
todas nuestras enfermedades
y
desventajas de cualquier
clase. Pero, debemos
recordar que
Cristo conservó siempre su
odio perfecto hacia el
pecado.
Si Cristo hubiera heredado
una naturaleza pecaminosa
allí
habría habido una dicotomía
insoportable entre sus dos
naturalezas más bien que paz
perfecta ¿Es eso lo que
desea
Dios que sus hijos tengan?
“Cristo no podría haber
hecho nada durante su
ministerio terrenal para
salvar a los hombres caídos,
si, lo divino no se hubiera
mezclado con lo humano.
La limitada capacidad del
hombre no puede definir
este admirable misterio: la
mezcla de las dos
naturalezas, la divina y la
humana. Esto nunca se
podrá explicar. El hombre
debe maravillarse y
quedar callado. Y sin
embargo, el hombre tiene el
privilegio de ser
participante de la
naturaleza divina,
y de esa manera puede, en
cierta medida, penetrar
en el misterio.” 27
A través del nuevo
nacimiento el hombre es
libertado de
su vieja naturaleza por la
muerte y recibe una nueva
naturaleza por el
nacimiento. Es solamente en
esta nueva
naturaleza que podemos ser
participantes de la
naturaleza
divina. De la cuna al
sepulcro hubo siempre esa
armonía
perfecta entre las dos
naturalezas de Cristo.
Cualquier cosa que el hombre
ha utilizado como excusa
para el pecado Jesús estaba
dispuesto a llevar —el
abuso,
soledad, pobreza, ser mal
entendido, rechazamiento de
la
familia, abuso físico y
dolor, tortura mental, falla
aparente
en las metas de la vida,
traición, oposición por
aquellos
146 / Su Manto O El Mío
más cercanos a Él, incluso
abandonado al parecer por
Dios
Mismo. ¿Es extraño que
tengamos este consejo de
Dios,
“no debiéramos albergar
dudas en cuanto a la
perfecta
impecabilidad de la
naturaleza de Cristo.”? 28
“No es necesario que sepamos
el momento exacto cuando
la humanidad se combinó con
la divinidad.” 29 ¿Puedo
sugerir
algo que arrojaría un poco
de luz sobre el tema?
“Satanás con toda su
sinagoga -pues Satanás
pretende ser religioso-
determinó que Cristo no
llevaría a cabo los consejos
del cielo. Después de
que Cristo fue bautizado, se
arrodilló en la ribera
del Jordán; y nunca antes el
cielo había escuchado
una oración tal como la que
salió de sus divinos
labios. Cristo tomó nuestra
naturaleza sobre sí. La
gloria de Dios, en la forma
de una paloma de oro
bruñido, descansó sobre él,
y de la gloria infinita se
oyeron estas palabras: ‘Este
es mi Hijo amado, en
quien tengo complacencia’
”.30
No es ninguna maravilla que
el cielo nunca había oído
una oración tal como la que
vino de sus labios divinos.
Si
Cristo en este tiempo tomó
el último paso en humillarse
a
sí mismo, apenas imagínese
que clase de oración debe
haber
sido esa —esa súplica al
Padre de dejar que ahora la
culpabilidad de cada pecado
que el hombre ha cometido
se cargue a su cuenta. Los
ángeles y todos los seres
celestiales deben haberse
sorprendido más allá de su
capacidad de entender porqué
al hombre indigno, mal
agradecido, pecaminoso, se
le debe ofrecer la salvación
por
medio de Cristo tomar la
culpabilidad del hombre.
Debe
haber sido casi imposible
para ellos el comprender
esto.
Adán se hizo un pecador
cuando él eligió creerle a
Satanás
en vez de creerle a Dios. Su
naturaleza fue cambiada de
una sin pecado a una
naturaleza pecaminosa.
Cristo eligió
tomar sobre sí la
culpabilidad del mundo que
incluyó la
La naturaleza de Cristo /
147
naturaleza pecaminosa del
hombre. El proceso de
limpieza
debe alcanzar más allá de
las acciones del hombre
incluso
a la fuente —la naturaleza o
la mente del hombre. Es así
que Cristo puede darnos una
mente nueva, corazón o
naturaleza. Este proceso
logra la restauración
completa del
hombre y al mismo tiempo no
contamina al restaurador,
porque la culpabilidad no
era la suya propia sino la
nuestra
—por lo tanto vicaria y por
su propia opción. ¡Oh, la
maravilla del plan de
redención de Dios!
Cuando Cristo entró en el
desierto de la tentación él
llevaba la pesada carga de
la culpabilidad de los
pecados
del mundo. Esta era una
carga demasiado grande para
cualquier criatura menor que
Dios. Cristo era
completamente divino y
completamente humano, un
misterio que no podemos
penetrar.
Si Cristo tenía una
naturaleza humana pecaminosa
como
una parte heredada, él no
habría podido ser la imagen
expresa de su Padre. Webster
define pecaminoso como
“lleno de pecado.” Él, Él
mismo, dijo, “…El que me ha
visto, ha visto al Padre.”
Juan 14:9. (itálica
provista).
La naturaleza humana
pecaminosa heredada se
puede,
en un grado limitado,
mantener en control. Pero,
¿es
libertad lo que Cristo
ofrece al creyente? ¿Cómo
podemos
ser liberados del poder y de
la pena del pecado? “Así
que,
si el Hijo os libertare,
seréis verdaderamente
libres” Juan
8:36. (itálica provista).
Si la vida perfecta de
obediencia de Cristo fue
lograda
con el control perfecto de
su naturaleza pecaminosa,
entonces su ejemplo para
nosotros es el de controlar
nuestra
naturaleza pecaminosa
natural. La Biblia, sin
embargo,
declara que esa naturaleza
es incorregible y que debe
morir,
y debemos nacer otra vez. El
deseo de Dios se expresa en
esta cita: “El quiere que
captemos algo de su amor
manifestado al dar a su Hijo
para morir a fin de
contrarrestar
el mal, quitar las manchas
contaminadoras de su obra y
restaurar lo que se había
perdido, elevando y
ennobleciendo
148 / Su Manto O El Mío
al alma hasta darle su
pureza original mediante la
justicia
imputada de Cristo.” 31 Esta
imputación de su justicia es
la
obra que Él está haciendo
ahora para todos los que
creen
de verdad. Él está
preparando a los hombres y
las mujeres,
a través de la
justificación, por medio de
tomar la
responsabilidad de los
pecados registrados contra
ellos y
cambiando su expediente para
que lea “como si nunca
hubiéramos pecado.”
No habría logrado nada para
Cristo el haber aceptado
la naturaleza pecaminosa y
aun haber vivido sin pecar
exteriormente. La ley de
Dios condena el pecado, no
solamente en el acto pero en
el pensamiento.
“La Ley de Dios, tal como se
presenta en las
Escrituras, es amplia en sus
requerimientos. Cada
principio es santo, justo y
bueno. La ley impone a
los hombres obligaciones
frente a Dios. Alcanza
hasta los pensamientos y
sentimientos, y producirá
una convicción de pecado en
todo el que esté
persuadido de haber
transgredido sus
requerimientos. Si la ley
abarcara sólo la conducta
externa, los hombres no
serían culpables de sus
pensamientos, deseos y
designios erróneos. Pero la
ley requiere que el alma
misma sea pura y la mente
santa, que los pensamientos
y sentimientos estén
de acuerdo con la norma de
amor y justicia.” 32
La naturaleza pecaminosa
constituye la enfermedad del
pecado; los pecados son
solamente los síntomas de la
enfermedad. “…toda cabeza
está enferma, y todo corazón
doliente.” Isaías 1:5. Si
Cristo hubiera vivido una
vida
perfecta mientras que poseía
una naturaleza pecaminosa
heredada, todavía estaría
infectado con la enfermedad
y él
habría tenido que tener un
Salvador para sí mismo.
Si su naturaleza fue lo que
lo guardó de tener deseos
pecaminosos, no habría
podido ser una naturaleza
La naturaleza de Cristo /
149
pecaminosa. Si Él tuvo
deseos pecaminosos pero los
resistió,
lo habría contaminado,
porque en el pensamiento
está la
semilla del pecado.
¿Cómo podemos interpretar
Hebreos 4:15? “Porque no
tenemos un Pontífice que no
se pueda compadecer de
nuestras flaquezas; mas
tentado en todo según
nuestra
semejanza, pero sin pecado.”
En orden de entender este
problema es necesario poner
nuestras ideas preconcebidas
a un lado e intentar ver el
pecado como Dios lo ve. El
egoísmo, o la idolatría del
yo,
es el fundamento de todo
pecado (véase Testimony
Treasures
vol. 1, p. 518 y El
Conflicto de los Siglos p.
541,
542.) Cada ser humano ha
adorado en este altar. O se
adora
o se odia a sí mismo. Jesús
dijo, “El que ama su vida,
la
perderá; y el que aborrece
su vida en este mundo, para
vida
eterna la guardará.” Juan
12:25. Éste es el mismo
mensaje
que Jesús le dio a Nicodemo
en Juan 3:6, “Lo que es
nacido
de la carne, carne es; y lo
que es nacido del Espíritu,
espíritu
es.” ¿Cómo fue Cristo
tentado como nosotros lo
somos,
pero sin pecado? Si el
egoísmo es la raíz de todo
pecado,
entonces diversos pecados
son solamente variaciones de
la planta de la cual crecen.
Sería verdad que cuanto más
cuidadosamente el yo
estuviese camuflajeado
dentro de la
tentación, más fuerte sería
la tentación.
Ahora, sabemos esto: “…Dios
no puede ser tentado...”
Santiago 1:13. Cristo,
mientras estuvo en la tierra
era
completamente Dios y
completamente hombre. Porque
la
naturaleza humana de Cristo
era sin pecado, al igual que
la
naturaleza de Adán cuando
fue creado, y la naturaleza
divina
de Cristo era la naturaleza
de Dios, había armonía
completa
entre sus dos naturalezas
—humana y divina.
“Cristo siempre odió de todo
corazón el pecado….” 33 Él
odió el pecado con un odio
perfecto.
“El corazón aún no
regenerado ama el pecado y
tiende a
conservarlo y paliarlo. El
corazón renovado aborrece el
pecado y está resuelto a
resistirle.” 34
150 / Su Manto O El Mío
“Si apreciamos el carácter
de Cristo, y tenemos
comunión con Dios, el pecado
llegará a sernos odioso.” 35
“Él [Dios] se propone quitar
del hombre la cosa
ofensiva que él odia, pero
el hombre debe cooperar
con Dios en la obra. Se debe
renunciar al pecado,
odiarlo, y la justicia de
Cristo debe ser aceptada por
la fe. Así lo divino
cooperará con lo humano.” 36
¿Cómo puede Dios desarrollar
en el hombre odio hacia el
pecado cuando el hombre
tiene una naturaleza que
odia a
Dios en vez del pecado?
Romanos 8:7. Es logrado
solamente
por los consejos de Pablo en
la misma carta en el
capítulo
12:2, “Y no os conforméis á
este siglo; mas reformaos
por la
renovación de vuestro
entendimiento, para que
experimentéis
cuál sea la buena voluntad
de Dios, agradable y
perfecta”
(itálica provista)... Y
aH´ade: “...aborreciendo lo
malo,
llegándoos á lo bueno.”
Romanos 12:9.
Debemos poder establecer el
hecho de que Satanás no
podría tentar a Cristo a
hacer algo que él odiaba.
Este
odio por el pecado era
siempre natural con Cristo.
No es
natural con la familia
humana. Somos muy
diferentes;
¿cómo podemos ser tentados
de la misma manera?
Debemos recordar que fue en
este punto que el ser más
poderoso que haya sido
creado cayó. El egoísmo se
manifestó en el orgullo, los
celos, el engaño y la
rebelión
abierta. Nuestros primeros
padres fueron víctimas de la
misma tentación. Eva fue
tentada a preguntarse porqué
Dios
retuvo el fruto del árbol
del conocimiento del bien y
del
mal. Esto se hizo muy fuerte
cuando ella pensó que la
serpiente había ganado su
capacidad de hablar por
haber
comido de esta fruta.
“¿Porqué no puedo tener tal
fruta
maravillosa?” Esto es
egoísmo de la clase más
común. Adán
determinó compartir su
destino, pensando que su
acto era
uno de amor verdadero. Él se
atrevió a esperar que las
cosas
pudieran arreglarse de
alguna manera, mientras él
La naturaleza de Cristo /
151
consiguiese lo que él
deseara. ¡Esto era egoísmo
puro!
Recuerda, toda esta
actividad ocurrió mientras
esos
individuos poseían la
naturaleza sin pecado. Fue
lo mismo
con cada ángel caído. Éste
debe ser el método que
Satanás
usó con Cristo, así como con
el hombre. ¿Cómo podría él
conseguir que Cristo
revelara egoísmo que no se
vería como
egoísmo? La respuesta yace
en las siguientes citas
inspiradas:
“Para el Príncipe de la vida
fue una tarea difícil
llevar a cabo el plan que
había emprendido para la
salvación del hombre al
revestir su divinidad con
humanidad. Había recibido el
homenaje en las cortes
celestiales, y estaba
acostumbrado al poder
absoluto.
Le era difícil mantenerse al
nivel de humanidad,
como lo es para los hombres
levantarse por encima
del bajo nivel de su
naturaleza depravada, y ser
participantes de la
naturaleza divina.” 37
“Como hijo de una raza
caída, tenía que mantener su
gloria velada. Esta fue la
más severa disciplina a la
que
podía someterse el Príncipe
de la vida.” 38
La naturaleza divina que él
había puesto a un lado era
sin
pecado, perfecta y
familiaridad con el poder
absoluto. Era
extremadamente difícil para
Cristo, mientras estaba aquí
en
la tierra, evitar que su
naturaleza divina natural se
mostrase
a través de su nueva
naturaleza humana sin
pecado. Esta
naturaleza había sido
debilitada por cuatro mil
años de
pecado. Cuando nacemos otra
vez y Cristo nos da una
nueva
naturaleza sin pecado, es
extremadamente difícil el
evitar
que nuestra naturaleza
natural crucificada y
enterrada, que
era pecaminosa, vil y llena
de orgullo se muestre a
través de
nuestra nueva naturaleza
nacida de nuevo.
Las tentaciones que Satanás
continuamente lanzó contra
Cristo a través de su vida
humana tenían el propósito
de
tentarle a revelar su
naturaleza divina “si eres
el Cristo,
pruébalo.” Éstas eran las
palabras habladas por los
seres
152 / Su Manto O El Mío
humanos, así como por
Satanás, a Jesús. Nunca
estuvo
Cristo libre de esta
tentación. También su propia
familia y
discípulos más cercanos lo
instaron en este sentido.
Los príncipes, los
sacerdotes y los líderes
fueron
utilizados por Satanás para
intentar forzarlo a salirse
de las
manos de su Padre y utilizar
su propio poder. Jesús debe,
aunque acostumbrado al poder
absoluto, seguir siendo leal
a su posición elegida, “No
puedo yo de mí mismo hacer
nada…” Juan 5:30 (itálica
provista).
Satanás está tentando
constantemente a cada
cristiano
nacido otra vez, aunque él
tiene una nueva naturaleza
que
es compatible con Dios, para
revelar la vieja naturaleza
que él ha crucificado. Él
nos tienta a través de los
productos
de la vieja naturaleza que
nos controló por tanto
tiempo
antes de que naciéramos otra
vez. Estos productos son
nuestros malos hábitos y
tendencias hereditarias Él
los
conoce bien, porque él fue
quién los desarrolló en
nosotros.
Él avienta la vieja
naturaleza para inflamarse a
través de
las circunstancias y las
situaciones de su propia
fabricación.
Él sabe que él no puede
resucitar nuestra vieja
naturaleza
crucificada, y Cristo nunca
la resucitaría. Somos los
únicos
que pueden ser tentados para
hacer esto. Es a través de
aquellos viejos hábitos que
todavía no hemos entregado a
Cristo que Satanás hace su
trabajo más eficiente
mientras
que él intenta forzarnos a
revelar nuestra vieja
naturaleza.
Si él puede conseguir que
nos rindamos a los hábitos
de la
vieja vida egoísta con
suficiente frecuencia, él
sabe que
estaremos más inclinados al
desaliento y que nos
rendiremos. Es cuando
estamos en esta condición
que nos
removemos del control de
Cristo y a menudo, en
rebelión,
nos alejamos de Dios. Esto,
sin ninguna duda, es la
razón
por la que Cristo no se
desalentaría.
Cristo fue tentado
constantemente a usar su
propio poder
para hacer incluso las cosas
buenas que Él hizo—como
somos tentados
constantemente a alejarnos
de Cristo y
“hacer nuestra propia cosa,”
sea buena o mala.
La naturaleza de Cristo /
153
La entrega total era la
única seguridad de Jesús, y
lo es
así también para nosotros.
El fue, de hecho, tentado en
todo
punto como lo somos
nosotros. Cada tentación es,
y ha sido
siempre, una tentación para
demostrar egoísmo en un
grado
u otro. El egoísmo siempre
separa de Dios. Éste es el
propósito de Satanás.
Si Cristo hubiera utilizado
su propio poder por su
propia
elección, Él no habría sido
un ejemplo perfecto para
nosotros seguirlo, así el
plan de salvación habría
fallado,
porque Él no habría
demostrado confianza
perfecta en su
Padre.
“Jesús no reveló cualidades
ni ejerció facultades que
los hombres no pudieran
tener por la fe en él. Su
perfecta
humanidad es lo que todos
sus seguidores pueden poseer
si
quieren vivir sometidos a
Dios como él vivió.” 39
¡Confianza perfecta es de lo
que la justicia por la fe se
trata!
Para inspirar en el hombre
esa confianza perfecta, el
plan de salvación de Dios
establece una relación entre
la
familia humana y la
Divinidad que nunca tendrá
fin. “Para
asegurarnos los beneficios
de su inmutable consejo de
paz,
Dios dio a su Hijo unigénito
para que llegase a ser
miembro
de la familia humana, y
retuviese para siempre su
naturaleza
humana.” 40
“El hijo de Dios ahora a la
mano derecha del Padre,
todavía aboga como
intercesor del hombre. Él
todavía
conserva su naturaleza
humana, sigue siendo el
Salvador
de la humanidad.” 41
“…dio a su unigénito Hijo
para que viniera a la tierra
y
tomara la naturaleza humana,
no sólo por los cortos años
de
vida, sino para retener esa
naturaleza en las cortes
celestiales
como garantía eterna de la
fidelidad de Dios.” 42
“Al abandonar las escenas de
su humillación, Jesús no
perdió nada de su
humanidad…Él nunca olvida
que Él es
nuestro representante, y que
lleva nuestra naturaleza.”
43
154 / Su Manto O El Mío
“Que Cristo haya tomado la
naturaleza humana,
y que por una vida de
humillación eleve al hombre
en la escala del valor moral
junto a Dios; que pueda
llevar la naturaleza que
adoptó junto al trono de
Dios, y que allí presente a
sus hijos al Padre,
confiriéndoles un honor que
excede al que les ha
otorgado a los ángeles, es
la maravilla del universo
celestial, el misterio que
los ángeles desean
contemplar.” 44
“El trabajo de Cristo era
reconciliar al hombre con
Dios
a través de Su naturaleza
humana, y a Dios con el
hombre
a través de Su naturaleza
divina.” 45
“Dios quiere sanarnos y
libertarnos. Pero, puesto
que
esto demanda una
transformación completa y la
renovación
de toda nuestra naturaleza,
debemos entregarnos a él
enteramente.” 46
“Los ángeles ministradores
del cielo dicen: La obra que
se nos comisionó realizar ya
ha sido cumplida. Hemos
hecho
retroceder el ejército de
los ángeles malos. Hemos
enviado
claridad y luz a las almas
de los hombres, despertando
el
recuerdo del amor de Dios
expresado en Jesús. Hemos
atraído sus miradas a la
cruz de Cristo. Sus
corazones fueron
profundamente conmovidos por
una conciencia del pecado
que crucificó al Hijo de
Dios. Fueron convencidos de
pecado. Comprendieron los
pasos que han de tomarse en
la
conversión; sintieron el
poder del Evangelio; sus
corazones
fueron enternecidos al
considerar la dulzura del
amor de
Dios. Contemplaron la
hermosura del carácter de
Cristo.
Pero para la mayoría todo
esto fue en vano. No
quisieron
abandonar sus propios
hábitos y su carácter.” 47
“Con la victoria de Cristo
las mismas ventajas
que él tenía se proporcionan
para el hombre para
que él pueda ser un
participante de un poder
externo
y superior a sí mismo,
incluso participante de la
La naturaleza de Cristo /
155
naturaleza divina, por la
cual él puede superar la
corrupción que está en el
mundo con la lujuria.” 48
“Toda la bondad natural del
hombre es sin valor
a la vista de Dios. Él no
toma placer en ningún
hombre que retiene su vieja
naturaleza y no es así
renovado en el conocimiento
y la gracia que él es
un nuevo hombre en Cristo.”
49
“Él quisiera que
comprendiéramos algo de su
amor en dar a Su Hijo para
morir para que Él
contrarreste el mal, quite
las manchas corruptoras
del pecado de la obra de
Dios, y reinstale al
perdido,
elevando y ennobleciendo el
alma a su pureza original
con la justicia imputada de
Cristo.” 50
Éste es el trabajo que se
logrará en cada cristiano
nacido
de nuevo a través del regalo
indescriptible de Dios de la
justificación por la fe.
La pregunta que debe ser
contestada es: Si Cristo
tenía
una naturaleza humana
pecaminosa, ¿conservará Él
esa
naturaleza a través de la
eternidad? Si no, entonces
él tuvo
que ser liberado de esa
naturaleza pecaminosa en
algún
punto. ¿Cuándo ocurrió esto?
— ¡ciertamente no en el
Calvario! Él era una ofrenda
perfecta —no se hallaba
defecto de clase alguna en
Él. Si Cristo hubiese
entretenido
un pensamiento malvado aun
una vez, él no habría podido
lograr nada más que
cualquier otro sacerdote
humano. Cada
sacerdote humano, por
nacimiento, había sido
contaminado
con la naturaleza humana
pecaminosa. Por lo tanto, él
debía
primero hacer una ofrenda
para si mismo cada año
(Hebreos
9:7) antes de que él pudiera
servir como tipo de Cristo.
Podemos entonces estar
seguros de que en la cruz
“[Cristo]
Derrotó a Satanás con la
misma naturaleza sobre la
cual él
había obtenido la victoria
en el Edén.” 51 Esa
naturaleza
era, obviamente, la
naturaleza humana sin pecado
porque
156 / Su Manto O El Mío
esa es la manera en que Adán
fue creado. El (Adán)
también
fue derrotado en su
naturaleza humana sin
pecado.
Si Cristo, en la cruz, tenía
la misma naturaleza humana
que Adán tenía cuando fue
creado, Él no podría tener
naturaleza pecaminosa al
mismo tiempo. Una casa
dividida
contra sí misma no permanece
en pie. Su naturaleza humana
sin pecado, sin embargo, no
alivió su sufrimiento en la
cruz
o a través de su vida. Él
tomó Su naturaleza humana
sin
pecado con él al cielo y la
llevará por siempre, unido e
identificado con la
humanidad eternamente.
“Cristo no era insensible a
la ignominia y a la
deshonra. Él la sentía con
la mayor amargura. Él la
sentía tanto más
profundamente y agudamente
de
lo que podemos sentir el
sufrimiento, pues su
naturaleza era más exaltada
y pura, y santa que el
de la raza pecaminosa por la
cual él sufrió.” 52
Somos liberados de nuestra
naturaleza humana
pecaminosa con la
experiencia del nuevo
nacimiento.
Cristo, sin embargo, no
necesitaba nacer otra vez.
Su
nacimiento fue en la misma
perfección en que Adán fue
creado. El bautismo de
Cristo no era un símbolo de
la
muerte, del entierro y de la
resurrección a la novedad de
vida. El suyo era un ejemplo
para que lo sigamos. Cada
ser
humano debe estar libre de
su naturaleza humana
pecaminosa que es “enemistad
contra Dios” (Romanos 8:7)
antes de que él pueda ser un
seguidor de Dios. Jesús no
necesitó esta
transformación, porque él
era el segundo Adán.
La naturaleza humana
pecaminosa será una cosa del
pasado en la tierra nueva.
Al cristiano nacido otra
vez, la
libertad de esa naturaleza
pecaminosa —a través del
plan
de salvación de Dios—permite
que el cielo comience aquí
en la tierra. Cuán
agradecidos debemos estar
que nuestro
Salvador se ha identificado
con la familia humana
conservando nuestra
naturaleza humana por
siempre.
La naturaleza de Cristo /
157
Notas:
1 Youth Instructor, de
Octubre 13 de 1898.
2 Review and Herald de abril
5 de 1906.
3 El Deseado de Todas las
Gentes pp. 146. (itálica
provista).
4 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7A (inglés),
p.
650, Youth Instructor de
junio 2 de 1898.
5 El Deseado de Todas las
Gentes p. 694.
6 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7A (inglés),
p.
655, Review & Herald de
noviembre 8 de 1887.
7 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7A (inglés),
p.
650, The Signs of the Times
de junio 9 de 1898.
8 Mensajes Para Los Jóvenes
p. 234.
9 Mensajes Para Los Jóvenes
p. 149.
10 The Signs of the Times de
enero 16 de 1896.
11 El Camino a Cristo p. 17.
(itálica provista).
12 The Signs of the Times de
abril 25 de 1892.
13 El Camino a Cristo p. 62.
14 Patriarcas y Profetas p.
136. (itálica provista).
15 Mensajes Selectos libro
1, p. 320. (itálica
provista).
16 La Educación p. 29
17 Conducción del Niño p.
448. (itálica provista).
18 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7A (inglés),
p.
665, Spírit of Prophecy vol.
2 (ed 1877.) pp. 9.10.
(itálica provista.)
19 Comentario Bíblico
Adventista vol. 1, p. 1124,
Manuscrito 42, 1901.
(itálica provista).
20 Comentario Bíblico
Adventista vol. 5, p. 1103,
Carta
8, 1895. (itálica provista).
21 El Deseado de Todas las
Gentes p. 143. (itálica
provista).
22 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7A (inglés),
p.
651, Youth Instructor de
abril 25 de 1901.
23 Comentario Bíblico
Adventista vol. 5, p. 1102,
Carta
8, 1895. (itálica provista).
158 / Su Manto O El Mío
24 El Camino a Cristo p. 42.
(itálica provista).
25 Testimonios vol. 8, p.
289. (itálica provista).
26 El Ministerio Médico p.
181. (itálica provista).
27 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7, p. 916,
Carta 5,
1889.
28 Comentario Bíblico
Adventista vol. 5, p. 1105,
The
Signs of the Times de junio
el 9 de 1898. (itálica
provista).
29 Comentario Bíblico
Adventista vol. 5, p. 1103,
Carta
8, 1895.
30 Temperancia p. 252.
(itálica provista).
31 Review and Herald de
noviembre 8 de 1892.
(itálica
provista).
32 Mensajes Selectos libro
1, p. 248. (itálica
provista).
33 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7, p. 916,
The
Signs of the Times de enero
20 de 1898.
34 El Conflicto de los
Siglos p. 508.
35 El Deseado de Todas las
Gentes p. 621.
36 Testimonios vol. 5, p.
632.
37 Comentario Bíblico
Adventista vol. 7, p. 941,
Review
& Herald de abril 1 de 1875.
38 Comentario Bíblico
Adventista vol. 5, p. 1057,
Carta
19, 1901.
39 El Deseado de Todas las
Gentes pp. 619,620.
40 El Deseado de Todas las
Gentes p. 17.
41 The Signs of the Times de
julio 15 de 1908. (itálica
provista).
42 Mensajes Selectos libro
1, p. 302. (itálica
provista).
43 Testimonios Para los
Ministros p. 15. (itálica
provista).
44 Hijos e Hijas de Dios p.
22. (itálica provista).
45 Review and Herald de
agosto 4 de 1874. (itálica
provista).
46 El Camino a Cristo p. 42.
(itálica provista).
47 Palabras de Vida del Gran
Maestro p. 258,259.
(itálica provista).
La naturaleza de Cristo /
159
48 Signs of the Times de
enero 16 de 1896. (itálica
provista).
49 La Maravillosa Gracia de
Dios p. 66, Review & Herald
de agosto 24 de 1897.
(itálica provista).
50 Review and Herald de
noviembre 8 de 1892.
(itálica
provista).
51 Comentario Bíblico
Adventista vol. 5, p. 1083,
Preguntas Sobre Doctrinas p.
651, Youth Instructor de
abril 25 de 1901.
52 Review and Herald de
septiembre 11 de 1888
(itálica
provista). |
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