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“Entonces Jesús dijo á sus
discípulos: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese
á sí mismo, y tome su cruz,
y
sígame.” Mateo 16:24.
“Jesús explicó entonces a
sus discípulos que su
propia vida de abnegación
era un ejemplo de lo que
debía ser la de ellos.
Llamando a su derredor
juntamente con sus
discípulos a la gente que
había
permanecido cerca, dijo: ‘Si
alguno quiere venir en
pos de mí, niéguese a sí
mismo, y tome su cruz cada
día, y sígame.’ La cruz iba
asociada con el poder de
Roma. Era el instrumento del
suplicio mortal más
cruel y humillante. Se
obligaba a los más bajos
criminales a que llevasen la
cruz hasta el lugar de
su ejecución; y con
frecuencia, cuando se la
estaban
por poner sobre los hombros,
resistían con
desesperada violencia, hasta
que quedaban
dominados y se ataba sobre
ellos el instrumento de
tortura. Pero Jesús ordenaba
a sus discípulos que
tomaran la cruz para
llevarla en pos de él. Para
los
discípulos, sus palabras,
aunque vagamente
comprendidas, señalaban su
sumisión a la más
acerba humillación, una
sumisión hasta la muerte
por causa de Cristo. El
Salvador no podría haber
descrito una entrega más
completa….” 1
122 / Su Manto O El Mío
Notarás que Lucas agrega
otra dimensión con la frase
“cada día.” Webster define
la abnegación como “entrega”
o “abandono.” Cuando nos
damos cuenta que esta
entrega
es hasta la muerte, adquiere
un significado muy profundo,
especialmente cuando se usa
con la frase “cada día.”
Suena
extrañamente familiar,
porque fue Pablo quien dijo,
“cada
día muero” 1 Corintios
15:31. Y otra vez, “Llevando
siempre
por todas partes la muerte
de Jesús en el cuerpo, para
que
también la vida de Jesús sea
manifestada en nuestros
cuerpos. Porque nosotros que
vivimos, siempre estamos
entregados á muerte por
Jesús, para que también la
vida de
Jesús sea manifestada en
nuestra carne mortal. De
manera
que la muerte obra en
nosotros, y en vosotros la
vida.” 2
Corintios 4:10-12.
Obviamente, hay solamente
una forma de reflejar la
imagen de Jesús y no es
tratando sino muriendo.
Puesto
que esto se hace tan claro
en las Escrituras, Satanás
ha
luchado contra este
principio con todo su poder.
Él ha
centrado nuestra atención en
las palabras de Cristo y ha
acentuado la palabra
“niéguese.” Sin embargo, él
ha hecho
que pensemos que negar al yo
es igual que la abnegación.
Por el acto simple de
invertir el orden de las dos
palabras,
el significado es cambiado
totalmente en la mente
humana.
Practicar la abnegación
puede ser una experiencia
realmente beneficiosa en el
proceso de la edificación
del
carácter. Esto nunca debe
compararse con negar al yo,
que
es el proceso de crucificar
al yo y de mantener al yo
crucificado. Cuando Cristo
está entronizado en el
corazón,
el yo es destronado; y
cuando es el yo es
entronizado, Cristo
es destronado. Cada decisión
que tomamos debe ser tomada
usando la misma fórmula que
Cristo utilizó, “no mi
voluntad
sino la Tuya.” El Salvador
siguió esta práctica tan
completamente que Él dijo,
“…Las palabras que yo os
hablo, no las hablo de mí
mismo: mas el Padre que está
en
mí, él hace las obras.” Juan
14:10
Ensanchemos el Fundamento /
123
Es este secreto que Pablo
aprendió y pasó a Timoteo
como el fundamento de
nuestra vida con Cristo aquí
y ahora.
Él dijo, “Es palabra fiel:
Que si somos muertos con él,
también viviremos con él.” 2
Timoteo 2:11.
Jesús dijo no solamente que
debemos negar al yo, pero
también tomar nuestra cruz.
Es un hecho asombroso de que
Cristo utiliza la cruz como
el agente para unir al
creyente a
sí mismo.
“El yugo y la cruz son
símbolos que representan
una misma cosa: —la entrega
de la voluntad a Dios.
Cuando el hombre limitado
lleva el yugo, se une
en compañerismo con el amado
Hijo de Dios.
Cuando toma la cruz, el
egoísmo se elimina del
alma, y el hombre queda en
condiciones de aprender
a llevar las cargas de
Cristo. No podemos seguir a
Cristo sin llevar su yugo,
sin llevar su cruz y
seguirlo.” 2
“No podemos retener nuestro
espíritu egoísta y
entrar en el reino de Dios.
Si alcanzamos la santidad,
será por el renunciamiento
al yo y por la aceptación
del sentir de Cristo.” 3
“La razón por la cual muchos
en este siglo no
realizan mayores progresos
en la vida espiritual, es
porque interpretan que la
voluntad de Dios es
precisamente lo que ellos
desean hacer. Mientras
siguen sus propios deseos se
hacen la ilusión de que
están conformándose a la
voluntad de Dios. Los tales
no tienen conflictos consigo
mismos. Hay otros que
por un tiempo tienen éxito
en su lucha contra sus
propios deseos de placeres y
comodidad. Son
sinceros y fervorosos, pero
se cansan por el
prolongado esfuerzo, la
muerte diaria y la incesante
124 / Su Manto O El Mío
inquietud. La indolencia
parece invitarlos, la muerte
al yo es desagradable;
finalmente cierran sus
soñolientos ojos y caen bajo
el poder de la tentación
en vez de resistirla.” 4
La declaración enfática de
Cristo, “sígueme,” es
completamente imposible a
menos que experimentemos lo
que precede en el mismo
verso. Él no estaba instando
a sus
discípulos y sus seguidores
a hacer lo que él hizo pero
a
vivir como Él vivió.
El Padre hizo, a través de
Cristo, lo que Él lo envió a
hacer al mundo. Esto fue
hecho posible porque Cristo
elegía,
cada momento de su vida,
estar como la arcilla en las
manos
de su Padre. En su esfera
esta entrega trajo la única
esperanza de paz a un
universo que había sido
confundido
por la rebelión de Lucifer,
quien se convirtió en
Satanás.
En nuestra esfera esta
entrega trae la única
esperanza de
nuestra salvación personal.
Es nuestro privilegio vivir
una
vida aquí que él pueda
utilizar como una fuerza
magnética
para persuadir a los hombres
y a las mujeres del plan de
salvación de Dios. Este plan
es, de hecho, el único
proceso
concebible que puede
preparar los seres humanos
para vivir
eternamente en el ambiente
perfecto del hogar de los
salvados.
“La creencia implícita en la
palabra de Cristo es
verdadera
humildad, verdadera entrega
propia.” 5 “La entrega del
yo
es la sustancia de las
enseñanzas de Cristo.” 6 Es
solamente
cuando vemos la importancia
de confiar en Cristo
perfectamente, aunque todas
las cosas parezcan
imposible,
que podemos entender la
urgencia de las palabras de
Cristo
a Nicodemo, “Os es necesario
nacer otra vez.”
No tuvimos ninguna opción en
nuestro primer
nacimiento, pero el nuevo
nacimiento depende
enteramente
del ejercicio de nuestra
libre voluntad que mantiene
su
libertad solamente eligiendo
morir al yo y dejando que
Cristo reine en nosotros.
Sígueme / 125
Mateo cierra su evangelio
citando las palabras de
Jesús,
“...toda potestad
[autoridad, exousia] me es
dada en el cielo
y en la tierra.” Mateo
28:18. Ésta era la respuesta
del Padre a
su Hijo por una vida de
entrega total mientras
estuvo aquí en
la tierra viviendo en la
carne humana que él había
tomado.
A Cristo se le ofrecieron
atajos. En el desierto, al
comienzo
de su ministerio público,
Satanás intentó regatear con
él.
Después de demostrarle todos
los reinos de este mundo y
la
gloria de ellos, Satanás
dijo, “…Todo esto te daré,
si postrado
me adorares.” Mateo 4:9.
¡Qué atajo! Pero eligiendo
creer y
confiar en Dios, aunque era
el camino de la cruz, y
estar
dispuesto a morir, Él
recibió de su Padre todo el
poder en el
cielo y en la tierra.
Debemos tener presente que
Cristo hizo
esta decisión en la carne
humana sin ningún poder que
no
esté disponible para cada
uno de nosotros.
“Jesús no reveló cualidades
ni ejerció facultades
que los hombres no pudieran
tener por la fe en él.
Su perfecta humanidad es lo
que todos sus
seguidores pueden poseer si
quieren vivir sometidos
a Dios como él vivió.” 7
Probablemente el atajo más
sutil que Satanás le ofreció
a Jesús estaba al principio
de la experiencia del
desierto.
“[Satanás] Pretendió hacer
creer a Cristo que Dios
no le requería que pasara
por la abnegación y los
sufrimientos que él
anticipaba; que había sido
enviado del cielo para darle
el mensaje de que Dios
sólo quería probar su
disposición para sufrir.
“Satanás le dijo a Cristo
que sólo debía colocar
sus pies sobre la senda
teñida en sangre, pero que
no había de recorrerla. A
semejanza de Abrahán,
fue probado para que
mostrara su perfecta
obediencia. También declaró
que él era el ángel que
detuvo la mano de Abrahán
cuando levantó el
126 / Su Manto O El Mío
cuchillo para matar a Isaac,
y que ahora había venido
para salvarle la vida; que
no era necesario que
soportara la dolorosa hambre
y la muerte por
inanición, que lo ayudaría a
efectuar una parte de la
obra en el plan de
salvación.” 8
Satanás ha venido a cada
hijo de Adán, desde el
principio,
con el mismo mensaje,
“Cristo ha muerto por ti de
modo
que tú no tengas que morir.”
Suena tan bien porque es una
verdad parcial. Cristo murió
para librarnos de la paga
del
pecado, que es muerte
eterna. Sin embargo, él
también
vivió una vida de
auto-abnegación (abandono)
total como
ejemplo de lo que la nuestra
debe ser. Satanás intentará
traer cada clase de atajo al
cristiano en su lucha, pero
la
única ruta al reino de Dios
está en seguir a Jesús.
Notas:
1 El Deseado de Todas las
Gentes p. 385.
2 Comentario Bíblico
Adventista del 7mo. Día vol.
5,
pp. 1066, Review & Herald de
octubre 23 de 1900.
(itálica provista).
3 El Discurso Maestro de
Jesucristo p. 121. (itálica
provista).
4 Hechos de los Apóstoles p.
451.
5 El Deseado de Todas las
Gentes p. 492.
6 El Deseado de Todas las
Gentes p. 481.
7 El Deseado de Todas las
Gentes p. 619,620. (itálica
provista).
8 Mensajes Selectos libro 1,
p. 320,321. |