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Chapter 17

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“Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y
sígame.” Mateo 16:24.
“Jesús explicó entonces a sus discípulos que su
propia vida de abnegación era un ejemplo de lo que
debía ser la de ellos. Llamando a su derredor
juntamente con sus discípulos a la gente que había
permanecido cerca, dijo: ‘Si alguno quiere venir en
pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada
día, y sígame.’ La cruz iba asociada con el poder de
Roma. Era el instrumento del suplicio mortal más
cruel y humillante. Se obligaba a los más bajos
criminales a que llevasen la cruz hasta el lugar de
su ejecución; y con frecuencia, cuando se la estaban
por poner sobre los hombros, resistían con
desesperada violencia, hasta que quedaban
dominados y se ataba sobre ellos el instrumento de
tortura. Pero Jesús ordenaba a sus discípulos que
tomaran la cruz para llevarla en pos de él. Para los
discípulos, sus palabras, aunque vagamente
comprendidas, señalaban su sumisión a la más
acerba humillación, una sumisión hasta la muerte
por causa de Cristo. El Salvador no podría haber
descrito una entrega más completa….” 1
122 / Su Manto O El Mío
Notarás que Lucas agrega otra dimensión con la frase
“cada día.” Webster define la abnegación como “entrega”
o “abandono.” Cuando nos damos cuenta que esta entrega
es hasta la muerte, adquiere un significado muy profundo,
especialmente cuando se usa con la frase “cada día.” Suena
extrañamente familiar, porque fue Pablo quien dijo, “cada
día muero” 1 Corintios 15:31. Y otra vez, “Llevando siempre
por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que
también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros
cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos
entregados á muerte por Jesús, para que también la vida de
Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. De manera
que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.” 2
Corintios 4:10-12.
Obviamente, hay solamente una forma de reflejar la
imagen de Jesús y no es tratando sino muriendo. Puesto
que esto se hace tan claro en las Escrituras, Satanás ha
luchado contra este principio con todo su poder. Él ha
centrado nuestra atención en las palabras de Cristo y ha
acentuado la palabra “niéguese.” Sin embargo, él ha hecho
que pensemos que negar al yo es igual que la abnegación.
Por el acto simple de invertir el orden de las dos palabras,
el significado es cambiado totalmente en la mente humana.
Practicar la abnegación puede ser una experiencia
realmente beneficiosa en el proceso de la edificación del
carácter. Esto nunca debe compararse con negar al yo, que
es el proceso de crucificar al yo y de mantener al yo
crucificado. Cuando Cristo está entronizado en el corazón,
el yo es destronado; y cuando es el yo es entronizado, Cristo
es destronado. Cada decisión que tomamos debe ser tomada
usando la misma fórmula que Cristo utilizó, “no mi voluntad
sino la Tuya.” El Salvador siguió esta práctica tan
completamente que Él dijo, “…Las palabras que yo os
hablo, no las hablo de mí mismo: mas el Padre que está en
mí, él hace las obras.” Juan 14:10
Ensanchemos el Fundamento / 123
Es este secreto que Pablo aprendió y pasó a Timoteo
como el fundamento de nuestra vida con Cristo aquí y ahora.
Él dijo, “Es palabra fiel: Que si somos muertos con él,
también viviremos con él.” 2 Timoteo 2:11.
Jesús dijo no solamente que debemos negar al yo, pero
también tomar nuestra cruz. Es un hecho asombroso de que
Cristo utiliza la cruz como el agente para unir al creyente a
sí mismo.
“El yugo y la cruz son símbolos que representan
una misma cosa: —la entrega de la voluntad a Dios.
Cuando el hombre limitado lleva el yugo, se une
en compañerismo con el amado Hijo de Dios.
Cuando toma la cruz, el egoísmo se elimina del
alma, y el hombre queda en condiciones de aprender
a llevar las cargas de Cristo. No podemos seguir a
Cristo sin llevar su yugo, sin llevar su cruz y
seguirlo.” 2
“No podemos retener nuestro espíritu egoísta y
entrar en el reino de Dios. Si alcanzamos la santidad,
será por el renunciamiento al yo y por la aceptación
del sentir de Cristo.” 3
“La razón por la cual muchos en este siglo no
realizan mayores progresos en la vida espiritual, es
porque interpretan que la voluntad de Dios es
precisamente lo que ellos desean hacer. Mientras
siguen sus propios deseos se hacen la ilusión de que
están conformándose a la voluntad de Dios. Los tales
no tienen conflictos consigo mismos. Hay otros que
por un tiempo tienen éxito en su lucha contra sus
propios deseos de placeres y comodidad. Son
sinceros y fervorosos, pero se cansan por el
prolongado esfuerzo, la muerte diaria y la incesante
124 / Su Manto O El Mío
inquietud. La indolencia parece invitarlos, la muerte
al yo es desagradable; finalmente cierran sus
soñolientos ojos y caen bajo el poder de la tentación
en vez de resistirla.” 4
La declaración enfática de Cristo, “sígueme,” es
completamente imposible a menos que experimentemos lo
que precede en el mismo verso. Él no estaba instando a sus
discípulos y sus seguidores a hacer lo que él hizo pero a
vivir como Él vivió.
El Padre hizo, a través de Cristo, lo que Él lo envió a
hacer al mundo. Esto fue hecho posible porque Cristo elegía,
cada momento de su vida, estar como la arcilla en las manos
de su Padre. En su esfera esta entrega trajo la única
esperanza de paz a un universo que había sido confundido
por la rebelión de Lucifer, quien se convirtió en Satanás.
En nuestra esfera esta entrega trae la única esperanza de
nuestra salvación personal. Es nuestro privilegio vivir una
vida aquí que él pueda utilizar como una fuerza magnética
para persuadir a los hombres y a las mujeres del plan de
salvación de Dios. Este plan es, de hecho, el único proceso
concebible que puede preparar los seres humanos para vivir
eternamente en el ambiente perfecto del hogar de los
salvados.
“La creencia implícita en la palabra de Cristo es verdadera
humildad, verdadera entrega propia.” 5 “La entrega del yo
es la sustancia de las enseñanzas de Cristo.” 6 Es solamente
cuando vemos la importancia de confiar en Cristo
perfectamente, aunque todas las cosas parezcan imposible,
que podemos entender la urgencia de las palabras de Cristo
a Nicodemo, “Os es necesario nacer otra vez.”
No tuvimos ninguna opción en nuestro primer
nacimiento, pero el nuevo nacimiento depende enteramente
del ejercicio de nuestra libre voluntad que mantiene su
libertad solamente eligiendo morir al yo y dejando que
Cristo reine en nosotros.
Sígueme / 125
Mateo cierra su evangelio citando las palabras de Jesús,
“...toda potestad [autoridad, exousia] me es dada en el cielo
y en la tierra.” Mateo 28:18. Ésta era la respuesta del Padre a
su Hijo por una vida de entrega total mientras estuvo aquí en
la tierra viviendo en la carne humana que él había tomado.
A Cristo se le ofrecieron atajos. En el desierto, al comienzo
de su ministerio público, Satanás intentó regatear con él.
Después de demostrarle todos los reinos de este mundo y la
gloria de ellos, Satanás dijo, “…Todo esto te daré, si postrado
me adorares.” Mateo 4:9. ¡Qué atajo! Pero eligiendo creer y
confiar en Dios, aunque era el camino de la cruz, y estar
dispuesto a morir, Él recibió de su Padre todo el poder en el
cielo y en la tierra. Debemos tener presente que Cristo hizo
esta decisión en la carne humana sin ningún poder que no
esté disponible para cada uno de nosotros.
“Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades
que los hombres no pudieran tener por la fe en él.
Su perfecta humanidad es lo que todos sus
seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos
a Dios como él vivió.” 7
Probablemente el atajo más sutil que Satanás le ofreció
a Jesús estaba al principio de la experiencia del desierto.
“[Satanás] Pretendió hacer creer a Cristo que Dios
no le requería que pasara por la abnegación y los
sufrimientos que él anticipaba; que había sido
enviado del cielo para darle el mensaje de que Dios
sólo quería probar su disposición para sufrir.
“Satanás le dijo a Cristo que sólo debía colocar
sus pies sobre la senda teñida en sangre, pero que
no había de recorrerla. A semejanza de Abrahán,
fue probado para que mostrara su perfecta
obediencia. También declaró que él era el ángel que
detuvo la mano de Abrahán cuando levantó el
126 / Su Manto O El Mío
cuchillo para matar a Isaac, y que ahora había venido
para salvarle la vida; que no era necesario que
soportara la dolorosa hambre y la muerte por
inanición, que lo ayudaría a efectuar una parte de la
obra en el plan de salvación.” 8
Satanás ha venido a cada hijo de Adán, desde el principio,
con el mismo mensaje, “Cristo ha muerto por ti de modo
que tú no tengas que morir.” Suena tan bien porque es una
verdad parcial. Cristo murió para librarnos de la paga del
pecado, que es muerte eterna. Sin embargo, él también
vivió una vida de auto-abnegación (abandono) total como
ejemplo de lo que la nuestra debe ser. Satanás intentará
traer cada clase de atajo al cristiano en su lucha, pero la
única ruta al reino de Dios está en seguir a Jesús.
Notas:
1 El Deseado de Todas las Gentes p. 385.
2 Comentario Bíblico Adventista del 7mo. Día vol. 5,
pp. 1066, Review & Herald de octubre 23 de 1900.
(itálica provista).
3 El Discurso Maestro de Jesucristo p. 121. (itálica
provista).
4 Hechos de los Apóstoles p. 451.
5 El Deseado de Todas las Gentes p. 492.
6 El Deseado de Todas las Gentes p. 481.
7 El Deseado de Todas las Gentes p. 619,620. (itálica
provista).
8 Mensajes Selectos libro 1, p. 320,321.

 

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