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Chapter 13 |
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La lección de que “la
verdadera grandeza consiste
en
ser verdaderamente buenos”
ha sido siempre difícil de
aprender. 1 Aun el orgulloso
monarca Nabucodonosor tuvo
que aprender esto de manera
difícil. Es tan natural, al
esforzarse a hacer lo
correcto, sentir que hemos
alcanzado
un grado de santidad al
hacer cosas buenas.
“La razón por la cual muchos
en este siglo no
realizan mayores progresos
en la vida espiritual, es
porque interpretan que la
voluntad de Dios es
precisamente lo que ellos
desean hacer. Mientras
siguen sus propios deseos se
hacen la ilusión de que
están conformándose a la
voluntad de Dios. Los tales
no tienen conflictos consigo
mismos. Hay otros que
por un tiempo tienen éxito
en su lucha contra sus
propios deseos de placeres y
comodidad. Son
sinceros y fervorosos, pero
se cansan por el
prolongado esfuerzo, la
muerte diaria y la incesante
inquietud. La indolencia
parece invitarlos, la muerte
al yo es desagradable;
finalmente cierran sus
soñolientos ojos y caen bajo
el poder de la tentación
en vez de resistirla.” 2
Hay dos clases representadas
en la cita anterior. La
primera podríamos
clasificarla como creyentes
permisivos.
Éstos no tienen, o en lo más
poco, conflictos con el yo.
A
éstos les parece más fácil
suprimir la santificación
del regalo
LUGAR PARA DETENERSE Ningún
Ningún Lugar Para Detenerse
/ 101
de Dios de la justificación
por la fe que seguir la
invitación
del Maestro, “…Si alguno
quiere venir en pos de mí,
niéguese
á sí mismo, y tome su cruz,
y sígame.” Mateo 16:24.
La otra clase es la de los
creyentes de tierra
pedregosa
que se cansan porque su raíz
no está enteramente segura
en
Cristo. Que no han aprendido
la alegría de renunciar al
yo
y de dejar a Cristo llevar
la carga. Nunca han
descubierto
que su yugo es fácil y su
carga es ligera.
La santificación, como
proceso, alcanza más y más
profundo en nuestras vidas y
requiere la entrega total a
cada
paso. Esto, por supuesto, no
es fácil porque el corazón
orgulloso no encuentra
alegría en hacerlo. 3
“Juan y Judas representan a
los que profesan ser
seguidores de Cristo… Cada
uno poseía graves
defectos de carácter. Y
ambos tuvieron acceso a la
gracia divina que transforma
el carácter… El uno,
destruyendo diariamente el
yo y venciendo al
pecado, fue santificado por
medio de la verdad; el
otro, resistiendo al poder
transformador de la gracia
y dando rienda suelta a sus
deseos egoístas, fue
reducido a servidumbre por
Satanás.” 4
Siendo que la vida es un
ciclo continuo de tomar
decisiones, se deduce
lógicamente que ésta es el
área donde
el morir al yo diariamente
debe comenzar. Como Jesús,
nuestro modelo verdadero,
nuestra respuesta automática
en
cada decisión debe ser “no
se haga mi voluntad sino la
Tuya.” Esto debe ser más que
una verbalización del
pensamiento. Requiere una
buena voluntad—como Dios
dirige—al cambio, abandonar,
o realizar cualquier plan o
deseo, no importa cuán
acariciado pudiera ser.
Requiere
una familiaridad con, y una
sensibilidad, a la voluntad
Dios
según lo revelado en la
Inspiración; debemos también
estar
sintonizados a la voz suave
de la conciencia y evaluar
cuidadosamente Su conducción
providencial. 5
102 / Su Manto O El Mío
Al seguir este proceso, la
gracia de Dios “atrae la
mente
hacia arriba y la habitúa a
meditar sobre cosas puras y
santas.”
6 La semejanza a Dios no es
hacer lo que Cristo hizo,
pero
vivir de la manera que Él
vivió. Necesitamos entender
claramente los consejos de
Pablo para la vida santa
según lo
descrito en Colosenses
3:3,4. “Porque muertos sois,
y vuestra
vida está escondida con
Cristo en Dios. Cuando
Cristo,
vuestra vida, se
manifestare, entonces
vosotros también seréis
manifestados con él en
gloria.” ¿A qué gloria se
refiere Pablo?
“A los cuales quiso Dios
hacer notorias las riquezas
de la
gloria de este misterio
entre los Gentiles; que es
Cristo en
vosotros la esperanza de
gloria.” Colosenses 1:27.
¡Qué privilegio que podamos
ser utilizados por Dios para
revelar su propio carácter a
un mundo incrédulo! “Jesús
no
reveló cualidades ni ejerció
facultades que los hombres
no
pudieran tener por la fe en
él. Su perfecta humanidad es
lo
que todos sus seguidores
pueden poseer si quieren
vivir
sometidos a Dios como él
vivió.” 7
Ésta es santidad verdadera,
no intentando ser bueno o
hacer buenas cosas pero la
muerte diaria al
yo—confianza
verdadera en Dios “Dame,
hijo mío, tu corazón, Y
miren
tus ojos por mis caminos.”
Proverbios 23:26. Nos
sorprendería lo que Dios
haría en nuestras vidas si
dejáramos
de intentar y comenzáramos a
morir—estando sometidos
a Dios como lo estuvo Jesús.
Hay, sin embargo, un gran
estorbo al que debemos hacer
frente mientras procuramos
tomar este paso—el
compromiso. Éste es una de
las armas más eficaces de
Satanás para evitar que el
cristiano logre el progreso
espiritual que Dios desea
que el haga. La vida de
Jesús no
demostró ningún compromiso.
El estuvo enteramente
dedicado a hacer la voluntad
de su Padre. Sus palabras,
“El
hacer tu voluntad, Dios mío,
hame agradado; Y tu ley está
en medio de mis entrañas.”
(Salmos 40:8) reflejan la
única
actitud que es divina, o
aceptable, en la vista Dios.
La
obediencia renuente no es
obediencia en lo absoluto.
Ningún Lugar Para Detenerse
/ 103
“Cuando los requerimientos
de Dios son
considerados como una carga
porque se oponen a
la inclinación humana,
podemos saber que la vida
no es una vida cristiana. La
verdadera obediencia
es el resultado de la obra
efectuada por un principio
implantado dentro. Nace del
amor a la justicia, el
amor a la ley de Dios. La
esencia de toda justicia es
la lealtad a nuestro
Redentor.” 8
Los discípulos de antaH´o,
los reformadores, y el
pueblo
de Dios en todas las edades
han enfrentado la tentación
de
Satanás de comprometer su
lealtad a Dios. Es a menudo
lo
que consideramos nuestra
fuerza en lo que Satanás
encuentra nuestra debilidad.
Miremos otra vez a otro
aspecto de la experiencia de
Pedro.
“En el punto en que Pedro se
creía fuerte, era
donde era débil; y hasta que
pudo discernir su
debilidad no pudo darse
cuenta de cuánto necesitaba
depender de Cristo. Si él
hubiese aprendido la
lección que Jesús trataba de
enseñarle en aquel
incidente sobre el mar, no
habría fracasado cuando
le vino la gran prueba.” 9
Ahora podemos entender mejor
las palabras de Cristo a
Pablo en 2 Corintios 12:9,
“…Bástate mi gracia; porque
mi
potencia en la flaqueza se
perfecciona.” Entonces, como
Pablo responde en el verso
siguiente, “…porque cuando
soy flaco, entonces soy
poderoso.” Podemos ver que
el único
camino a la santidad
consiste en morir
diariamente al yo.
No, no hay ningún lugar para
detenerse aquí. Este escalón
de la escalera abre nuestros
ojos a las grandes vistas
mientras
que Cristo morando en
nosotros constituye la llave
práctica
a la santidad.
104 / Su Manto O El Mío
Notas:
1 Profetas y Reyes p. 383.
2 Hechos de los Apóstoles p.
451.
3 Cristo Nuestra Justicia
pp. 33, 34 [Inglés].
4 Hechos de los Apóstoles
pp. 446.
5 Mensajes Para Los Jóvenes
p. 235.
6 Testimonios vol. 2, pp.
478, 479.
7 El Deseado de Todas las
Gentes p. 619, 620.
8 Palabras de Vida del Gran
Maestro p. 70.
9 El Deseado de Todas las
Gentes p. 345. (itálica
provista). |
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