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Chapter 9 |
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Cuando el cristiano viene a Cristo con una entrega
completa, él acepta a Cristo como su Salvador del
pecado.
Su preocupación es sobre todo la eternidad. En
Cristo él
ahora se siente seguro y no necesita preocuparse más
de
“lograr” llegar al cielo. Siente alivio que le
bendice y
tranquiliza. Esto puede que dure por un corto tiempo
o puede
ser permanente. Sin embargo, vendrá al buscador
serio de
la verdad, el hecho de que la vida del cristiano no
está en
una “mecedora” sino en la rugosa, vida diaria en
este mundo
de pecado. Él pronto aprende que es una cosa ser un
cristiano
en la compañía de cristianos —los amigos que lo
están
apoyando, orando por él, e intentando animarlo. Él
aprende
más adelante que es otra cosa vivir la vida en
circunstancias
diferentes. Él incluso encuentra que su propio hogar
no es
un lugar tan fácil para vivir la vida cristiana como
en la
iglesia o el grupo de estudio de la Biblia donde él
aprendió
de Cristo. Él puede encontrar que su trabajo
requiere
decisiones que son embarazosas para él ahora que él
pertenece a Cristo. Las oportunidades vienen a él
por las
que él pudiera beneficiarse grandemente con
solamente un
compromiso muy pequeño de su nueva manera de vivir.
Lo
natural en cada caso sería volverse a la razón. Es
tan difícil
para nosotros el recordar que la fe no es
razonamiento
humano. Requiere razonamiento divino para encontrar
las
respuestas correctas. Jesús dijo, “Venid luego, dirá
Jehová,
y estemos á cuenta.” Isaías 1:18. “Tú has confiado
en mi
para tu salvación. ¿Confiarás en mí para tomar
cuidado de
82 / Su Manto O El Mío
tus necesidades diarias también? ¿Me dejarás tener
control
de cada faceta de tu vida?” Él promete que si
hacemos esto
él proveerá todas nuestras necesidades, además de
una
entrada abundante en el reino del cielo.
Esto, por supuesto, no significa que la “mecedora”
es la
respuesta después de todo. Es una cosa confortante
el saber,
sin embargo, que debo rendirme tan completamente a
Cristo ahora, en la nueva vida de fe, como me rendí
a la
iniquidad antes de que viniera a Jesús. Pablo dice,
“…que
como para iniquidad presentasteis vuestros miembros
á
servir á la inmundicia y á la iniquidad, así ahora
para
santidad presentéis vuestros miembros á servir á la
justicia.”
Romanos 6:19.
Jesús vivió esa vida totalmente rendida, con todo él
era
ambicioso, enérgico, cuidadoso de hacer el mejor
trabajo
que Él pudiera hacer. Él nunca se conformaba con la
mediocridad. Así pues, el cristiano nacido de nuevo
hará lo
mejor, incluso si él no ve ninguna ventaja para sí
mismo.
Su recompensa es de una naturaleza más alta que los
valores
del mundo. Dios puede, y lo hará, colocar a tal
persona en
posiciones de responsabilidad donde Su propia gloria
(carácter), así como es vista a través del
instrumento
humano, será una influencia magnética para atraer a
los
hombres y mujeres a Cristo.
Hemos indicado antes que Cristo trabaja del interior
hacia
fuera. Él está siguiendo el plan de santificación
conforme a
la escalera de Pedro. Los primeros tres escalones
tienen que
ver con las actitudes mentales. Si la mente se rinde
a Él no
habrá problema con la carne. “Haya, pues, en
vosotros este
sentir que hubo también en Cristo Jesús.” Filipenses
2:5. Note
la palabra “haya” —una entrega de nuestros propios
patrones
habituales del pensamiento. La nueva vida de fe
alcanza a
cada aspecto de las experiencias de la vida. Confía
en Cristo
incluso si no entendemos cómo Él puede o hará su
trabajo.
La fe verdadera nunca se refiere a los métodos que
Él utiliza
—solamente a los resultados que Él promete.
Ensanchemos el Fundamento / 83
Hay factores que obstaculizan esta clase de fe. La
duda
es una de las herramientas más eficaces de Satanás.
¿Has
notado que cuando Satanás trabaja con un no-creyente
él
intenta apartarlo enteramente de Cristo, de la
Biblia y de la
verdad? Sin embargo, cuando él trabaja con un
cristiano, él
trabaja creando duda. Él usó este plan con Eva. Él
fue, al
principio, cuidadoso de no contradecir a Dios. Él
dijo
simplemente lo necesario para producir duda en
cuanto al
porqué Dios había dicho lo que Él dijo. Después de
crear
duda en la mente de Eva, vino la negación de la
verdad. A
ella se le había advertido que se opusiera a la
primera
insinuación del enemigo. Ella sintió el impulso de
huir a su
marido—Adán. Ella entonces sintió que si enfrentaba
al
enemigo ella tendría suficiente fuerza para
resistirlo. Ahora,
haciéndole frente en forma disfrazada, ella se
encontró
argumentando con él. 1 No hay nada que deleite más a
Satanás que tentar al cristiano a entrar en
controversia con
él. Él “tienta a los hombres a desconfiar del amor
de Dios y
a dudar de su sabiduría. Constantemente pugna por
despertar
en los seres humanos un espíritu de curiosidad
irreverente,
un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los
inescrutables secretos del poder y la sabiduría de
Dios.” 2
“No hay más que una línea de conducta que
puedan seguir los que desean sinceramente librarse
de las dudas. En lugar de ponerlo todo en tela de
juicio y de entregarse a cavilaciones acerca de
cosas
que no entienden, presten atención a la luz que ya
está brillando en ellos y recibirán aún más luz.” 3
Nuestra responsabilidad es caminar por la fe, lo
cual
requiere obediencia, incluso si no entendemos “porqué.”
Hebreos 11, el gran capítulo de la fe, declara que
la fe
“es” no que “tiene” sustancia y evidencia. Puede ser
difícil
que veamos estas dos características de la fe.
Nuestra
tendencia es intentar comprobar si realmente tenemos
fe.
84 / Su Manto O El Mío
¿Dónde comprobamos? ¡La mayoría del tiempo
comprobamos nuestras emociones! Decimos, “me siento
de
esta manera o de esa manera.” Nuestra fe debe
basarse sobre
algo mucho más confiable que las emociones. Éstas
constituyen el terreno de juego del diablo. “La fe
implica no
sólo creer, sino confiar.” 4 “También los demonios
creen, y
tiemblan.” Santiago 2:19. Obviamente su creencia no
es fe.
¿Por qué es esta comprensión tan importante para la
escalera de Pedro? Porque, “nadie, excepto Cristo,
puede
amoldar de nuevo el carácter que ha sido arruinado
por el
pecado.” 5 La verdadera pregunta que debe ser
contestada
por cada uno de nosotros es, ¿estamos dispuestos a
que Él
haga su trabajo en nosotros, o insistiremos en hacer
parte
del trabajo nosotros mismos? La inclinación será
“enróllate
las mangas y ayuda.” Pero debemos estar dispuestos a
dejar
que el Alfarero actúe a su manera enteramente y
estar felices
descansando en sus manos. ¡Entonces, y solamente
entonces, el producto final será de valor!
Notas:
1 Vea Patriarcas y Profetas pp. 36.
2 Patriarcas y Profetas pp. 37.
3 El Conflicto de los Siglos p. 582, 583.
4 Mensajes Selectos libro 1, p. 456.
5 El Deseado de Todas las Gentes p. 28. |
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